Expresamos profunda indignación y preocupación por el fallo en el caso por Marita Verón. La sentencia de los jueces tucumanos Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano que absuelve a los 13 imputados en la causa es muestra de la acuciante necesidad de democratizar el poder judicial en todas sus instancias. Se trata de una tarea que comprende al conjunto de la sociedad y responsabiliza especialmente a los demás poderes democráticos.

Tucumán es ejemplo de una provincia donde subsisten resabios y complicidades importantes con poderes que no quieren someterse a las reglas democráticas. Además, no es la primera vez que en nuestro país debemos llegar a casos aberrantes donde las víctimas son nuevamente victimizadas; y donde la lucha de sus familiares, especialmente mujeres, sostiene un largo y doloroso proceso, que parece constituirse en un injusto ­­-e inadmisible- requisito para lograr justicia.

Todos los sectores e instituciones deben manifestarse y actuar en este sentido con claridad y contundencia, con gestos, presencias y palabras. Especialmente aquellos que,  perteneciendo a la sociedad, no demuestran un compromiso pleno, interno y externo, con los derechos humanos. A las comunidades cristianas, a la Iglesia Católica y su jerarquía también les compete decir y hacer, aportando en este sentido. Como cristianos comprometidos con los pobres y la democracia, llamamos a todos a sumarse a los espacios canalicen socialmente un espíritu democratizador de poder judicial y de todos los factores de poder.

Acompañamos a Susana Trimarco, con la palabra y con la presencia donde sea necesario, en este difícil momento y nos unimos al reclamo de justicia de miles de víctimas de la trata de personas a lo largo y ancho del país.

Centro Nueva Tierra

12 de diciembre de 2012