Adolfo Pérez Esquivel inauguró su nuevo mural titulado «Y lo reconocieron al partir el pan», pinceladas sobre un pueblo que confiando en la fuerza del amor sigue buscando la Justicia y la Verdad.

La presentación de la obra se realizó en el marco del debate sobre los juicios por delitos de lesa humanidad en la voz deAna María Careaga, directora del Instituto del Espacio para la Memoria (IEM), Jorge Auat, el titular de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos Cometidas durante el Terrorismo de Estado, y el padre Bernardo Hughes.

Juntos analizaron los avances realizados y la actualidad de esas causas remarcando que lo fundamental no son los expedientes sino también la reconstrucción histórica del sueño truncado.

«Mientras los represores continúan invocando la guerra como último recurso para banalizar la muerte en nombre del progreso, este mural nos brinda un testimonio de vida, de nuestra historia de lucha, solidaridad y esperanzas. No sólo hay que finalizar los juicios sino dar continuidad a esos sueños golpeados pero no derrotados.»

En la obra de aproximadamente 6 metros de largo, el Premio Nobel hizo una recuperación de grandes luchadores por la paz y una resignificación de simbólicas figuras religiosas, nacionales y latinoamericanas desde una óptica popular y participativa.

El mural se puede visitar en la Casa de Nazaret situada en Carlos Calvo 3121, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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ADOLFO ,   MAFALDA  Y…..LA  SOPA

No sé si otros Nobel tienen la capacidad de Adolfo Pérez Esquivel para la pintura, puede que sí, puede que no, de todos modos dudo que puedan pintar un mural de aproximadamente diez mts. de ancho por tres de alto donde aparecen mas de 50 rostros diferentes, lo cierto es que Adolfo lo hizo trabajando dos años para ofrecerlo como obsequio a Los Pasionistas por su larga trayectoria en nuestro país. Lo presentó anoche en el, gran salón de Casa de Nazareth, lugar tan cargado de significado para los movimientos de Derechos Humanos, ante unas 150 personas.

No le faltó emotividad al acto cuando su autor dijo que al hacerlo había pensado en los Organismos de Derechos Humanos, en los familiares afectados por la represión, en la Iglesia Metodista, la Sinagoga Bethel, además quienes le acompañaron en nuestro país y en su larga caminada por América Latina. De allí fue presentando los rostros como también  los significados cargados de simbolismo de su obra,   por ejemplo la idea de pintar un tacho de basura donde un barrendero amigo había puesto  represores, la  deuda externa y otros desechos que provocaron tanto daño y dolor en nuestro país.   Otro elemento interesante es que le estatua de la República luciendo su característico gorro se ha bajado de la pirámide  para ubicarse en medio de las Madres de Plaza de Mayo.

En el centro  una gran cruz blanca llena de rostros y al pie de ella, una mesa donde Jesús parte el pan mientras lo observan Monseñor Angeleli y Carlos Mujica quien ha puesto su mano derecha sobre el hombro de un niño de la Villa 31, es el momento cuando reconocen al peregrino que les acompañó hacia Emaús, es el Señor Resucitado. Un detalle especial es que el perrito de  Mendieta está parado  en dos patitas como queriendo mirar mas de cerca la escena. A su izquierda la Virgen María amasa la harina para el pan, no es una Virgen estática sino en movimiento, trabajando junto al pueblo acompañada por las dos monjas francesas desaparecidas. Se me ocurrió pensar que amasaban la esperanza gran significado de todo el mural.   La obra es ecuménica, entre otros rostros,  hacia la izquierda  arriba el Profesor Mauricio López, evangélico, ex – rector de la Universidad de San Luis, quien, como regalo de Año Nuevo la dictadura militar lo secuestró en la madrugada del 1 de enero de 1977 en Mendoza para nunca más aparecer.  Al lado de Mauricio la imagen de Don Jaime de Nevares Obispo Católico que dejó tan honda huella en la Patagonia y en el país. Hacia la extrema derecha, sin ninguna intención ideológica por supuesto! , el Obispo Metodista Federico J. Pagura profeta latinoamericano, predicador, poeta y compositor de tangos, ex Presidente del Consejo Latinoamericano de Iglesias y ex – miembro  del Presidium del Consejo Mundial de Iglesias.     El mural también es interreligioso cuando descubrimos el rostro del Rabino Marshal Meyer quien fuera reconocido líder en la defensa de la vida,  indígenas, trabajadores, hombres, mujeres, niños, jóvenes se mezclan preservando su diversidad pero en fuerte unidad, otro mensaje del mural.

Una madre con el pañuelo blanco nos hace pensar en La Pietá de Miguel Ángel, en su falda yace un cuerpo donde aparecen las fotos de desaparecidos como referencia a los 30000 que ya no están físicamente pero presentes en el recuerdo vivo de sus familias y del pueblo. La hermandad de los Pasionistas aparece rodeada de rostros que la acompañan.

La obra de Pérez Esquivel esta llena de historia, denuncia de la represión y anuncio de justicia, con profundo contenido humano y teológico, es un  desafío a buscar en ella la gran reserva de significado que contiene como esas fuentes de agua en la montaña que ofrecen el agua fresca porque “hay que seguir andando” palabras de Monseñor Angeleli  escritas al pie del mural que son letra de una canción.

Al finalizar su presentación Adolfo anunció, “todavía no está terminado” y, señalando a Mafalda, esa  pensadora tan original que no podía faltar en la obra dijo “tengo una diferencia con ella, a mi me gusta la  sopa, a ella no.”                                                                                                   Un cerrado aplauso resonó en toda la Casa de Nazareth, quizás los vecinos también escucharon. Un dato no menor, ya habíamos entrado en el Adviento tiempo preparatorio para la celebración de Navidad.

AldoM.Etchegoyen                                                                                           Obispo-(e)-Iglesia Evangélica Metodista Argentina

Co-Presidente-APDH                                                                                   Diciembre 2- 2011