En el marco de la muestra Mugica /Inspira/Interpela/Invita, el Centro Nueva Tierra y la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), organizaron la charla abierta “Memoria, pensamiento y construcción en las prácticas de comunicación y educación: Figuras del compromiso, la acción y el sentido para el tiempo presente”.

Del panel participaron Sebastián Novominsky, director del Profesorado en comunicación social, y Claudia Villamayor, directora de la Tecnicatura en comunicación popular, ambos de la UNLP; y, en representación del Centro Nueva Tierra, María Luz Presa y Susana Ramos quienes se refirieron a la necesidad de rescatar la palabra y la obra de Mugica para el compromiso y la acción política de hoy. Además de resaltar la mirada y la escucha del otro como características fundamentales de la personalidad de Mugica.

Compartimos aquí sus reflexiones para seguir pensando en torno a esta figura que permanece presente en distintos ámbitos y continúa desafiando nuestras búsquedas y decisiones.

 

Fotos de la charla: Área de prensa de la Facultad de Periodismo y Comunicación de La Plata

 

Susana Ramos

MUGICA, MÍSTICA Y POLÍTICA

Como equipo de trabajo ya habíamos comenzado a pensar en producir algún material en torno a los 40 años del asesinato de Carlos Mugica, y sentíamos que había mucho de homenaje y celebración, por eso pensamos en armar algo que no solo nos ayude a recordar, sino que también fuera capaz de interpelar el presente.
En ese momento nos llegó la invitación de la Universidad Nacional de La Plata para ofrecer una oportunidad para conocer la figura de Mugica, así entre búsquedas y reflexiones, se nos ocurrió esta gráfica interactiva e itinerante que hoy estamos presentando, y que tiene como intención, interpelar, invitar, inspirar.

Mugica fue una figura luminosa en la historia de nuestro país, y desde su testimonio y militancia queremos leer los signos, las prácticas y los compromisos de este tiempo, los grandes temas de ayer que siguen estando presente, desafiando nuestra realidad hoy.

Resulta interesante, y también valioso hablar hoy de Carlos Mugica, y preguntarnos ¿por qué en el último mes de mayo tuvo tanta presencia en las agendas, en los medios? ¿Solo porque se cumplieron 40 años de que lo mataron, y desde la significación cristiana en el mismo instante pasó a ser mártir?

En parte sí, pero no solo, porque creo que en este momento del país en su conflictividad y encrucijada, en su florecer militante y en sus miedos por la igualdad, Mugica se torna un ícono, una imagen luminosa capaz de decir, de comunicar.

Y en ese sentido es que tiene algo para decir: con su vida, sus opciones y su compromiso a los educadores y comunicadores de hoy.
Aquí quisiera mencionar algunas características de un militante con espíritu:

-Mugica nos trae como desafío una mirada encarnada y lúcida de la realidad y lo popular. Supo ver más allá de las apariencias, fue un hombre capaz de encontrar la luz en el barro, vio a los otros integralmente. Vio el potencial que tenían, no solo las necesidades. Eso le da una dignidad a Mugica, hace que hoy sea una figura relevante. Él no se constituyó como un salvador, pero sí sabía que encarnaba los anhelos del pueblo en busca de la liberación. Y se dejó interpelar por esa realidad. Hizo algo que no mucha gente sabe hacer, ver a los otros, a cada uno como persona y como sujeto colectivo. Por eso hay tanta experiencia personal que lo recuerda y tanto colectivo que lo celebra.

-Hizo un cambio de lugar ideológico y social, porque provenía de una familia burguesa, y pertenecía a la Iglesia (que también tiene muchas expresiones burguesas). Sin embargo, cambió su manera de ver la realidad y encarnó los sueños y las aspiraciones de los pobres. Decimos que ese cambio se marca cuando atravesó la Avenida Libertador como si fuera el Mar Rojo que lo puso en contacto con los habitantes de la villa de Retiro. Y ahí se encaminó hacia la promesa de vida digna y plena.

-Protagonizó opciones y convicciones libres, osadas y valientes, recorriendo su biografía se percibe la habilidad para hacer opciones, para cuestionarlas y volver a optar.

Un hecho es muy ilustrativo, asume un cargo público (fue asesor en el Ministerio de Bienestar social con lo que eso significaba, y significa en el ámbito de la jerarquía eclesial), asumió un rol en el Estado, y luego cuando vio que no respondía a los intereses a los que él adhería, renunció: no era un dogmático que tiene que sostener una opción, o verdad, podía discernir, elegir, dentro de su comprensión y visión, el mayor bien. Y lo hizo consultando, reflexionando con otros.

-Entendió y vivió la mística y la política sin dualismos. Una de las cosas que lo hace más luminoso, en estos ámbitos fuera de lo religioso donde muchas veces más se lo celebra, es que su compromiso político fue muy vital. Entendió que mística y política iban de la mano, que ministerio sacerdotal, compromiso social y político, podían convivir, esto le costó terribles situaciones vinculares hacia el interior de la Iglesia. Salió un tiempo del país, pero volvió con más compromiso.

Vivió entero, poniéndole cuerpo y pensamiento, fervor, emoción, sentimiento, inteligencia, formación y reflexión a lo que creía y hacía.

Podemos decir que Mugica fue un hombre de pertenencias múltiples, y las vivió seguramente con tensión, pero también con flexibilidad y firmeza, con cintura y con convicciones.

Pertenecía a una familia conservadora y oligárquica y no se dejó atar por esos criterios, por ese nivel de vida.

Pertenecía a la Iglesia Católica y no fue sumiso a los obispos ni a la doctrina, pudo conducirse con autonomía. Era sacerdote con convicción personal y vocacional y tenía compañeros de búsquedas, reflexión, discernimiento, opciones, “los Sacerdotes para el Tercer mundo” fueron su grupo de referencia.

Era también profesor, y hacía trabajar a sus alumnos una gran cantidad de textos y autores.

Fue militante social y político, peronista confeso, con lo que eso suponía para su doble proveniencia de familia conservadora y oligarca, y de iglesia patriarcal.

Lo significativo que hoy Mugica tiene para decirnos a quienes somos educadores, comunicadores, es que supo estar en la encrucijada y pudo tener una palabra valiente, se inclinó hacia los que más necesitaban derechos y justicia. No le tuvo miedo a los pobres, como sucede hoy en algunos sectores, a los que les enoja profundamente que se estén ampliando derechos y posibilidades. Mugica fue a transitar el barrio no para contener las necesidades, sino para colaborar en la transformación, para construir sujeto colectivo.

Cada vez que en esta patria florece un derecho, se amplía la justicia para los sectores empobrecidos, vuelve su palabra como una plegaria: «Quiero estar con ellos a la hora de la luz…»

Hoy que tantos comunicadores estigmatizan, criminalizan y exponen siniestramente a los más pobres, faltarían muchas y muchos comunicadores que se animaran a construir relatos que nos entusiasmen con la justicia para todos y todas, con la igualdad y con la luz.

 

María Luz Presa

DESDE MUGICA, SEÑALES PARA LA ACCIÓN PEDAGÓGICA-POLÍTICA

Estamos reunidos alrededor de un nombre, un nombre que se hace figura y convoca. Ese nombre, es en realidad, en este momento, una contraseña para pensar juntos en algunas construcciones de sentido que esta vida desplegada nos propone, y que pueden resultar habilitantes para nuevas creaciones. Voy a reflexionar teniendo como horizonte la búsqueda de claves para la acción pedagógica-política.

-Figura/fondo: Pensar desde Mugica, nos lleva en primer lugar, a revisar la idea de figura. Creo que si estuviera aquí nos diría: miren el fondo. Porque Mugica elije venir desde el fondo de la historia, desde la proscripción del peronismo y de los sectores populares de la vida política, hacia la recuperación de los espacios de decisión. Y lo hace con los del fondo, desde la invisibilidad a la conquista de derechos. Es ese fondo, el de las clases populares en resistencia y construcción, el que da lugar a la proyección de su figura.

En este sentido tenemos aquí una primera clave para la acción pedagógica con sentido popular: la pertenencia a un sujeto colectivo que busca justicia social y protagonismo político, como el lugar de construcción de subjetividades y de la posibilidad de trascendencia de singularidades.

-Tiempo/espacio: En Mugica, tiempo y espacio se confunden, se imbrican. El tiempo, es el espacio en el que habita. Y su tiempo, se va desplegando en la medida en que se asume en él y participa en su construcción, que es a la vez, el espacio de su propia construcción.

Mugica es un hombre que encarna plenamente el presente, lo asume y hace suyo. No se queda al costado del camino, y al apropiarse de su tiempo, lo interpela, cuestiona y provoca el cuestionamiento de las clausuras que operan impidiendo la creación de nuevos significados. No lo hace desde el lugar de quien observa desde una prudente distancia, sino desde adentro. Desde el barro, donde se amasa la historia. Su vida, abrió –como ninguna otra en nuestro país– el debate acerca de las relaciones entre política y sacerdocio, entre Iglesia y pueblo, entre caridad y justicia, entre Iglesia y peronismo, entre organizaciones sociales y Estado, y tantas otras.

Mugica, a la vez, que rompe con la linealidad del tiempo, nos acerca a la idea de un tiempo que puede hacer presente, la tradición y el futuro. El pasado y la utopía están allí, articulándose, operando en el día a día. Por eso creo que esta figura asume tanta relevancia para nuestra cultura política. Se reconoce en el peronismo, asume esta identidad, pero a la vez, es capaz de sostenerla sin negar las tensiones en que se define. “La revolución debe estar permanentemente revolucionada”, solía decir, citando a Mao. Mugica no rehúye a las contradicciones, no intenta negarlas, las trabaja, y al hacerlo, hace historia. De allí su valiosa peligrosidad y su trascendencia.

Esta entonces es otra clave para pensar pedagógicamente la acción militante: involucramiento en el presente, a partir de acciones que articulen las tradiciones de lucha, con la utopía que va siendo, desde una mirada que gana en profundidad y consistencia, al hacerse crítica.
-Escucha: En Mugica, la escucha adquiere una trascendencia fundante. Es a partir de la escucha que él se constituye en un sujeto político, y a la vez, es su capacidad de escucha la que habilita a que otros también se reconozcan como tales.

Una escucha que es reconocimiento, que habilita a una nueva valoración de sí mismos y de los otros, de los otros y de sí mismos. Una escucha que involucra todos los sentidos, que se hace desde el cuerpo y lo atraviesa, que expande los sonidos, que altera, tensiona y pone en movimiento. Es una escucha atenta, encarnada, que permite descubrir en la aparente linealidad de los sonidos cotidianos, los ritmos y por lo tanto, el tiempo, y entonces habilita a la comprensión de lo que irrumpe con nuevos significados. Que aloja lo que nuevo sin clausurarlo. Esto genera un pensar incómodo, porque interpela las propias evidencias. Es una escucha que crea subjetividades, nuevos sujetos.

Aquí entonces una tercera clave para la acción: la escucha como reconocimiento, la escucha como opción metodológica, la escucha como salvaguarda de la ritualización de los discursos y las prácticas, de las autoencerronas placenteras de los iguales.

-Alegría: Otra señal de esta figura-fondo, de este fondo-figura, es la alegría con que se nos revela. Alegría que surge de la apertura de lo deseado como posible, del corrimiento de los bordes, de la irrupción de los negados en el espacio público, de la conciencia de la densidad de los cuerpos, haciendo junto a otros cuerpos.

La alegría que nace de la política, que inaugura un nuevo lenguaje, en una nueva construcción de sentido, que nos permite corrernos de la urgencia de la eficacia, para poder pensar, decir y hacer desde nosotros mismos, con nuestros ritmos, nuestra estética, en espacios abiertos, habilitantes, que ponen freno a la ansiedad y angustia de la realidad presentada como catástrofe natural o condena sobrenatural.