El 31 de enero próximo se cumplirán tres años de la desaparición del joven Luciano Arruga. Luego de una larga lucha se conquistó el cierre del destacamento policial donde se lo vio por última vez. Sin embargo la causa caratulada como “averiguación de paradero” está paralizada y los policías responsables siguen en actividad. 
(Fabiana Arencibia-Red Eco) Buenos Aires- En marzo de 2009, cuando aun no había demasiados datos sobre la desaparición de Luciano, desde Red Eco nos preguntábamos ¿Un nuevo caso de gatillo fácil?  La respuesta no tardó en llegar. Luciano fue detenido, torturado y desaparecido por la policía del destacamento de Lomas del Mirador.
Este lugar siniestro, centro clandestino de detención de la democracia (como tantas otras comisarías), comenzó a funcionar a mediados de 2007 y fue inaugurado por el mismo intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, que debió cerrarlo finalmente el  pasado 28 de diciembre.
El argumento para abrirlo fue la supuesta inseguridad en el barrio alegada por un grupo de vecinos llamado VALOMI (Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador) cuyo presidente, Gabriel Lombardo, se autodenominó nazi.
La resolución  del cierre fue del intendente, pero la batalla que lo empujó a hacerlo fue de sus familiares (especialmente la lucha incansable de su hermana Vanesa y de Mónica, su mamá), amigos, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y políticas que acompañaron ese reclamo junto al de aparición con vida y juicio y castigo a los responsables políticos y materiales.
Luciano pretendió ser otro caso más de un joven estigmatizado como “pibe chorro” que debía pasar desapercibido; pero no lo lograron.
Desde la misma madruga del 31 de enero de 2009 comenzó su búsqueda. La hermana y su mamá fueron varias veces ese día al destacamento a preguntar por Luciano y no recibieron ninguna respuesta. Hicieron la denuncia y se abrió una causa. La primera fiscal, Roxana Castelli, jamás recibió a la familia ni siguió la pista policial. Luego se logró el cambio de fiscal. Celia Cejas ordenó peritajes en el destacamento, en la comisaría 8º, en el patrullero y en Monte Dorrego, un descampado de la zona. En los cuatro lugares los perros olieron el ADN de Luciano. La conclusión era sencilla: el joven había sido detenido por la policía.
A Luciano, que vivía a cuatro cuadras destacamento, la policía le ofreció robar para ellos. Como se negó lo persiguieron, lo detuvieron varias veces, lo amenazaron, lo humillaron, lo golpearon cruelmente dentro del destacamento.  La última vez que se lo vio, según testigos, fue cuando un grupo de policías lo interceptó y subió violentamente al patrullero. Desde entonces no se supo más de él.
El entonces Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Stornelli, decidió pasar a disponibilidad a ochos policías del destacamento. Sin embargo, con el aval del gobernador provincial Daniel Scioli, volvieron a ser reincorporados a los tres meses y trabajan actualmente en otras comisarias de La Matanza.
El gobernador nunca recibió a los familiares de Luciano. La presidente Cristina Fernández jamás nombró al caso Arruga como tampoco lo hizo con Julio López.  Los medios comerciales ocultaron el caso. Mientras tanto, quienes peleaban por hacer justicia, recibían amenazas telefónicas, detenciones, golpizas, persecuciones en autos de civil, con la clara intención de parar la lucha.
Hoy la causa está paralizada. No tiene imputados. Los ocho policías están en carácter de testigos, y la caratula es “averiguación de paradero” cuando ya es claro que se trata de desaparición forzada de persona, un delito de lesa humanidad.
El cierre de destacamento trajo un poco de oxígeno, pero el lugar, reclamado en dos reuniones con Espinoza por la organización denominada Familiares y Amigos de Luciano Arruga, aún no es del todo de ellos.  “Sólo tenemos un contrato de tres años durante los que el municipio lo alquilará a su dueño”, dicen. Por eso exigen la cesión definitiva YA , que el municipio lo compre o expropie para que sea un lugar por la memoria de Luciano.
Sin embargo la impunidad policial sigue porque el destacamento fue trasladado a tan solo tres cuadras de allí, en un lugar donde funcionaba un centro deportivo para jóvenes. Provocación cínica del poder político local.
Luciano Nahuel Arruga sigue desaparecido. Como un acto de memoria activa, el sábado 28 de enero próximo, desde las 15 horas, habrá una actividad con el nombre de “Jornada Cultural y de lucha por los derechos de todos los pibes asesinadas por la policía”.
Un escenario donde tocaran diversas bandas, una carpa donde se realizaran diversas charlas (ésta se colocará frente al ex destacamento), otra carpa cultural donde habrá talleres de música, títeres, danza, plástica, varieté de teatro, serán parte de la jornada que se extenderá hasta pasadas las 22 horas. La jornada será transmitida por radio y por televisión (por aire y por internet) por los medios comunitarios, alternativos y populares que integran diversas redes.
Durante todo ese día reclamaremos: Aparición con Vida de Luciano Arruga, Cesión definitiva del espacio para la memoria, Repudio al traslado del destacamento, Juicio y castigo a los responsables políticos y materiales, Basta de gatillo fácil y violencia institucional, Fuera la policía de nuestros barrios, No a la ley antiterrorista.

El nombre de Luciano Arruga es hoy emblema de todos los jóvenes asesinados por la policía, de todos los que son violentados a diario en las barriadas pobres del conurbano bonaerense, de todos los que son ultrajados intramuros.

Fuente: http://www.redeco.com.ar