Por: Eva Row

Una marcha sin identificación política es la exposición cruda de una carencia social insatisfecha, huérfana de canales para la provisión de esa demanda. Lo que no la hace menos importante, sino, en cierto sentido, más conmocionante, como cualquier exposición de un huérfano.

Estoy utilizando la palabra «expósita (*) aplicada a las marchas sin conducción representativa, porque las veo de doble carencia: Una de la demanda pura, la otra de canal político.

Cuando se hicieron las marchas por el orgullo gay, que dieron resultados en leyes, no estuvieron huérfanas de canales políticos, porque las «víctimas» de carencias de derechos estaban – y están – nucleadas en diversas organizaciones que se ocuparon de militar sus causas y produjeron así la provisión estatal a la satisfacción de sus demandas.

Sería la primera vez que la mujer que no milita en ninguna organización feminista – que es la mayoría – sale a la calle en la Argentina. Las agrupaciones feministas no logran convocar a la movilización de multitudes, como se intuye que esta marcha de mañana podría lograr convocar.

Seguramente irán también mañana, las mujeres que están afiliadas a organizaciones feministas o políticas. Seguro que estas mujeres operarán -como es debido- ofreciendo a las mujeres no organizadas la inclusión en sus líneas de militancia. La carencia organizativa es una demanda de mañana – no explícita -, que puede servir para sacar a la mujer de su aislamiento político, y convertirla en militante de su causa.

Sin duda que la causa de la mujer debe militarse políticamente. Desde cualquier sector político, lo que se milite en Democracia a favor de la mujer será en beneficio de todas.

 

(*) De Wikipedia: La costumbre romana era depositar a todos los niños en el suelo nada más nacer: si el padre decidía recogerlo, lo aceptaba como suyo; si no, el niño se abandonaba, y cualquiera podía recogerlo.

Casa de Niños Expósitos: Disponían estas casas de un pequeño torno con apertura al exterior en el que la madre depositaba a su hijo de forma anónima haciendo sonar una campana.