La OIT advirtió que el desempleo en el mundo llegó a 197 millones de personas y que las perspectivas para este año son que crezca a más de 200 millones.

Desde que estalló la crisis internacional se destruyeron 27 millones de puestos de trabajo y el desempleo alcanzó a más de 197 millones de personas en todo el mundo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé que mientras persistan las medidas de austeridad fiscal en las economías centrales, las condiciones del mercado laboral continuarán deteriorándose durante 2012 para superar los 200 millones de desocupados. El sombrío escenario no afecta a todos por igual: las economías de América latina y del este de Asia mostraron mayores fortalezas para amortiguar el impacto de la crisis sobre sus trabajadores. El organismo tripartito conformado por gobiernos, sindicatos y el sector empresario advirtió que el objetivo de la política macroeconómica debe ser el impulso de la demanda agregada y la creación de empleo. Para eso, sostiene la OIT, es necesario desplegar políticas fiscales coordinadas y profundizar la regulación del sistema financiero internacional.

El informe Tendencias Mundiales del Empleo 2012 de la OIT, una investigación anual que proyecta distintos escenarios del mercado laboral, estima que este año más de 200 millones de personas se encontrarán sin empleo. Aunque la cantidad de individuos que son expulsados de sus puestos de trabajo aumenta, la tasa de desempleo permanecerá alrededor del 6 por ciento. Esos datos no reflejan la profundidad del fenómeno del “trabajador desalentado”, aquellas personas que dejan de buscar una ocupación activamente. Según estima la OIT, alrededor de 29 millones de personas abandonaron la población económicamente activa desde que estalló la crisis financiera internacional.

A diferencia de los lineamientos ofrecidos por el Fondo Monetario Internacional, la OIT advierte sobre las consecuencias de los recortes fiscales aplicados, fundamentalmente, por las economías de la Zona Euro. La crisis estructural de la UE y las políticas desplegadas para enfrentarla tuvieron como resultado un aumento considerable en el desempleo: en España la desocupación se disparó hasta 22,8 por ciento, en Grecia trepó hasta 18,3 por ciento y en Portugal alcanzó el 12,9 por ciento. “Los movimientos actuales hacia políticas de austeridad van a empeorar los problemas del mercado de trabajo. La experiencia demuestra que hay que llevar adelante políticas activas de creación de empleo y estimular la inversión”, advierte el estudio.

Un nuevo impulso fiscal coordinado y orientado a la creación de puestos de trabajo, la re-regulación del sistema financiero para recuperar los canales de crédito y el estímulo a la inversión “beneficiará a la mayoría de las empresas, pero fundamentalmente a las pymes, que explican el 70 por ciento de la creación de puestos de trabajo”, señala el organismo. No obstante, la OIT señala que los paquetes de estímulo fiscal desplegados en la primera etapa de la crisis no consiguieron frenar la destrucción de puestos de trabajo. Por eso, enfatiza la necesidad de aplicar políticas activas de empleo desde las prestaciones por desempleo hasta la magnitud del salario mínimo.

“Las economías emergentes en América latina y el este de Asia fueron más fuertes para enfrentar la crisis, no obstante algunos países ya comienzan a evidenciar el impacto de la crisis en las economías avanzadas”, explica la OIT, que tampoco ignora los mayores niveles de informalidad que exhiben esos países. Sin embargo, el organismo precisa que “los crecientes flujos comerciales entre las economías emergentes contribuyeron al desacople y al surgimiento de nuevos centros de crecimiento que contribuyen a evitar una recesión todavía más profunda”. Para la OIT, en los países emergentes como Brasil, China, India o Argentina las condiciones económicas estimularon la creación de puestos de trabajo y permitieron sostener los niveles de demanda agregada.