Conocida la sentencia del juicio oral por el asesinato de Enrique Angelelli, damos la bienvenida a la largamente esperada justicia. De la mano de la memoria y la verdad.

Ahora ya sin el silencio prudente de la Iglesia, la lenta justicia avanza confirmando la verdad que siempre sostuvo el pueblo. La esperanza sin desvelos ve asomar sin fingimientos el alba. Será verdad para todos, no murió de accidente, le quitaron la vida, y paradojalmente ha seguido vivo, vigente palpitante en cada:

– palabra entusiasmada y profética
– opción por los mas pobres,
– decisión por más vida y libertad
– reclamo de dignidad e inclusión,
– esfuerzo de entender el tiempo y la cultura
– gesto de cercanía y fraternal amor
– signo liberador de comunión eclesial

En cada ENCUENTRO que revive la memoria y la potencia creadora de los que siguen a Jesús, comulgan con su causa y encarnan en el hoy de la historia su proyecto.

Los compañeros participantes de los Seminarios de Formación Teológica; las Comunidades Eclesiales de Base; los Curas en la Opción por los Pobres; los hermanos metodistas, luteranos y de otras Iglesias Reformadas; las Comunidades religiosas insertas en Medios Populares (CRIMPO); la Confar; los obispos Novak, De Nevares y Hesayne; tantas y tantos QUE NOS HICIMOS Y NOS SOÑAMOS Y LUCHAMOS EN LA ESPERA ESPERANZADA DE UN DÍA DE JUSTICIA PARA ENRIQUE ANGELELLI.
Anduvimos… y el día llegó nomás. Y hay que seguir.
Pero también celebrar.

Tiempo de justicia para Monseñor Angelelli: pastor, poeta, profeta. De él las generaciones recordarán su mansedumbre, su luz, su justicia y su sonrisa.

Equipo Centro Nueva Tierra