En una excelente entrevista, realizada por Mario Wainfield en su programa de Radio Nacional,  Fortunato Mallimaci -compañero y miembro del Centro Nueva Tierra- da testimonio de sus vivencias y pondera las implicancias de los juicios a genocidas en Bahía Blanca.

Agradecemos a la producción de Gente de a pie, de Radio Nacional, que nos facilitó los audios del programa.

Primera parte
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Segunda Parte
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Tercera parte
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-Mario Wainfeld: Queremos consultarte sobre la apertura de los juicios de lesa humanidad en Bahía Blanca. Pero antes haremos una breve recorrida por tu biografía. ¿Vos sos de ahí?

-Malimacci: Yo nací al lado, en Punta Alta. Estudié enla Universidaddel Sur, del ’68 al ’75. En el cual nos empezaron a matar y me fui al exilio. Volví en el ’84. Así que mi parte de joven estudiante, militante, participando en actividades políticas es en esa zona.

-M. W: ¿Cuándo entraste a la universidad?

-F. M: Entré con Onganía. Estudiaba Ingeniería Química. Menos mal. Pero sirvióla Ingeniería Químicaporque en esos momentos tenía sus utilidades para marchas y acciones que se hacían en aquel momento. Pero, dejé.

-M. W: ¿Te exiliaste primero en Perú, después te fuiste a Francia?

-F. M: Claro. Es imposible estudiar Ciencias biológicas, exactas o naturales si no es full time y uno cuando está afuera tiene que laburar. Entonces, opté por las Humanidades porque uno tiene más posibilidades y me recibí.

-M. W: Ahí volviste a la Argentina. ¿Te fuiste en el ’75?

-F. M: Me fui en el ’75…

-M. W: ¿Te fuiste en pareja y después llegaron las nenas?

-F. M: Nada. Ninguna nena. En Perú llegaron dos nenas, la tercera llegó en Francia. Ahora son nenas de entre 30 y 35 años.

-M. W: ¿Volviste a la Argentina en qué año?

-F. M: Volvimos en agosto del ’84. Por suerte, en el ’85 entré al Conicet y enla Facultadgané el concurso en el ’88.

-M. W: ¿Dónde y cómo militabas cuando eras estudiante?

-F. M: Militaba en dos ámbitos: enla Juventud UniversitariaCatólica que como tantos jóvenes que habíamos vivido la experiencia del Tercer mundo y la experiencia de renovación y efervescencia en aquella época, participé activamente a nivel nacional e internacional; y, después, como tanta gente, en la afinidad entre lo católico y lo peronista que se dio, era entrar ala Juventud UniversitariaPeronista, a las redes de organizaciones ligadas a Montoneros, y a partir de ahí tener una presencia en Bahía Blanca. Participamos bastante, como cuando vinimos a Buenos Aires el 20 de junio, volvimos a venir para la asunción de Perón y luego para el 1° de mayo del ’74 que hubo una gran marcha colectiva desde Bahía Blanca.

-M. W: Viviste en Buenos Aires desde entonces y volviste a Bahía Blanca para los juicios.

-F.M: Sí, volví para los juicios y respiro hondo porque… no logro encontrar la palabra, porque no era contento, ni de placer. Era sentirse reconfortado de que los cientos de compañeros y compañeras que habían sido asesinados, ya sea primero por la Tripe Ao después por el Ejército o la Marina, podían ser juzgados y recordados en esa ciudad del silencio, gris, donde se habla poco y nada.  El juicio empezó el martes 28 y el miércoles recién La Nueva Provinciahabía publicado algo. No salía ni por radio, ni por tele. Un poco por Radio Nacional y en las redes sociales. Era una situación que emocionaba, al mismo tiempo recordaba. Yo iba por la Comisión Provincialde la Memoria. Mellamó el rector de la Universidad, subí por esos pasillos que conocía de memoria, primero descubrimos una placa por todos los que habían sido detenidos, desaparecidos, torturados de la Universidad, que son un montón, más de 100 o 120. Después me dice el rector que por un problema de las cenizas no van a venir las autoridades de la Comisión Provincialde la Memoriay si no quería dar una conferencia con él, justo en el salón de actos de la Universidaddel Sur, que cuando estábamos en el ’73, le habíamos puesto “Mártires de Trelew”. Me pidió hablar, estaba lleno de gente joven, y les dije que los actos se hacían en esa aula magna. En Bahía Blanca la Universidades un lugar que lleva mucha gente, la década del ’70 es parte central de toda esa movilización y efervescencia. Y le decía al rector y a los que estaban: “Muchísimos por los que empieza el juicio, hablaron aquí”. De la Juventud Peronista, del ERP, del PRT, jóvenes comunistas, jóvenes socialistas. Si uno pudiera irse atrás, al ’72, ’74, esos carteles que uno veía, ellos mismos habían hablado ahí. Eso para mí fue ultra sensible: sentirme yo, sentarme ahí, pero al mismo tiempo, recordar (con poca gente de aquella época) que en ese mismo lugar, en esas mismas asambleas, esas mismas personas que hoy recordábamos, estaban detenidas, desaparecidas, torturadas, salvajemente torturadas. Van a haber alrededor de 300 personas que  van a ir dar su testimonio en el juicio. En esta primera etapa son casi 100 los detenidos desaparecidos y asesinados, porque lo han hecho por partes al juicio.
Yo era celador, como se decía en aquella época, de las escuelas medias de la Universidad y había un grupo de gente joven, niños y niñas, que me pidieron que con María Laura fuéramos a hablar a las escuelas. Vinieron cualquier cantidad de profesores, los padres de los chicos, porque varios de los que éramos celadores fuimos detenidos o desaparecidos. Nos echaron a fines del ’74 por esas leyes que salían en aquella época de “prescindibilidad” y fue ahí cuando comienza la matanza de todos aquellos que teníamos algún tipo de presencia pública en la ciudad. Después fuimos a otra radio, y a otra.
Y el lunes fue conmovedor, ya había llegado Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, el fiscal Cañón, el ex obispo Etchegoyen, 300, 400, 500 personas, para hacer un momento de recuerdo, para ver cómo había sido la vivencia en aquellos momentos. Y después como se hace en muchos grupos cristianos, fue recordar, hacer memoria, que cada uno dijera el amigo o familiar que tenía. Esto que empezó a las siete de la tarde y terminó a las 11 de la noche.

-M. W: Vos sos una persona que ha tenido una trayectoria en la búsqueda de verdad y justicia de los Derechos Humanos. Te has ocupado de estos temas, has participado,  ¿todos los que hablaron tuvieron esa misma historia?

-F.M: Por eso te lo decía. Esa noche era conmovedora porque la enorme mayoría de los que estaban ahí, decían: “Por primera vez, aquí en Bahía Blanca, puedo recordar un amigo, a un familiar…” En el 2011, después de la década del ’70, después de haber sido invisibilizados, maltratados, estigmatizados. El 24 de marzo es el día del montonero para La Nueva Provincia.Y más. Era ver esa ciudad, porque esa ciudad es una síntesis de tantas ciudades, en la cual hay un gran medio que es un monopolio, como La Nueva Provinciaque tiene radio, televisión, internet, deportes; tiene la Bolsade comercio; tiene grandes exportadoras en el puerto de Bahía Blanca; tenía los obispos como Mazer y Ogñenovich colaboradores, cómplices denunciados por haber participado con otros sacerdotes en la tortura; tenía profesores de la Universidadque en abril, marzo del ’76, habían ido a denunciar a sus colegas por marxistas, por extremistas, para quedarse con el puesto. Todo eso que uno lo sabía, lo conocía, esa noche explotó. Y Nora Cortiñas, dijo: “Mirá que yo estoy dura, pero hacía tiempo que no llorábamos tanto”.
En esas ciudades donde no se puede decir nada, cuando se abre una brecha, se abre una esperanza, se abre una posibilidad de encontrarle sentido a la vida y encontrarle sentido a la vida es decir: “Mi amigo, mi amiga, mi novia, mi hijo, mi hija, mi papá o  mi mamá fue detenido desaparecido y hoy lo quiero traer acá”. Eso no tiene precio. Eso sí que a uno le da fuerza, ganas, sentido a la vida, y valió el esfuerzo de muchísima gente en Bahía Blanca y a nivel nacional. Te recuerdo que Bahía Blanca fue una de las primeras Cámaras que había declarado inconstitucional las leyes de Obediencia Debida y Punto final, pero después a todos esos jueces los cambiaron.

Vos sabés que escuchar a la gente decir “el juez tal estuvo” en la “Escuelita” (así se llamó allá), “estuvo y cuando le mandamos el habeas corpus no dijo nada”. Las fotos que publicabaLa Nueva Provinciaeran de los campos de concentración. Esa impunidad de sentirse dioses, porque se sintieron dioses:la Marina, Prefectura, el Ejército,la Iglesia, las corporaciones, los jueces, los partidos que estaban en ese momento  y que hoy se pudiera ponerle nombre a todo ese sufrimiento, creo que no solo era para los que fueron víctimas, sino también que empezó a resquebrajar ese poder que quiso ser impune, y que por suerte se empezó a resquebrajar. Yo digo de Bahía, pero supongo que habrá otros en otros lugares del país. Pero al menos en Bahía Blanca, donde uno creía que era muy difícil, con esfuerzo, con gente que la peleó mucho y, por supuesto, con un ambiente social y político que se vive hoy en Argentina, que permite que se avance, que se diga, que haya tres jueces que se los rescate de otros lugares, y que, entonces, la memoria, la verdad y la justicia, comience también a funcionar ahí.

Nora Veiras: Siguiendo con lo que planteaba Mario, esta oportunidad que implica para mucha gente y muchas víctimas directas o familiares de víctimas, la apertura de los juicios como el momento para poder buscar, para poder decir. Nos contabas en bambalinas una historia…

-F.M: Elizabeth Frers, gran amiga, que en los días esos que estábamos ahí aparece que Eli estuvo con un compañero, que había quedado embarazada y que los padres del compañero de ella, nunca habían hecho la denuncia. Entonces, ahora van a hacer la denuncia, se van a hacer el ADN. Lo que me impresiona, hablando con muchos, es la idea de: ¿y si vuelven? Esa pregunta en los lugares más pequeños, donde la dictadura estuvo presente, antes y después. Decirles que si se hace un juicio es porque existen estas posibilidades en la democracia. La gente se presenta. Hay una especie de “encontrarse juntos”, tocarse, agarrarse. Esas pulsiones de muerte y esa búsqueda de pulsiones de vida. Como fue cuando empezó el juicio el martes 28, pero yo no entré, me quedé afuera, encontrándome con otra gente que no la veía desde la década del ’70, que estaban ahí y que están. Y que en este momento, en el caso de Bahía Blanca, vuelven a tener esperanza y eso es lo valioso.

M.W: Dijiste “tres jueces traídos de…”… importados.

F.M: Importados porque uno viene deLa Pampa, otro viene de Azul y el otro viene de Puerto Madryn o Trelew. Los jueces de Bahía Blanca fueron acusados de complicidad, o se recusaron, ellos mismos decidieron no ser parte activa de esto porque eran sus amistades. Acordate que a casi todos los que están acusados, en un momento antes de empezar el juicio, los dejaron libres. Uno de ellos que es de la ciudad de Buenos Aires, que es García Moreno, no se ha vuelto a presentar. Tiene vínculos con el ex PJ de la ciudad de Buenos Aires. Estuvo hace un mes en la presentación de Duhalde como candidato a la presidencia, y tiene vínculos con la gente de Macri también. Ahora no se presentó, está prófugo.

N.V: Vos decías lo difícil que fue llevar adelante el juicio en Bahía Blanca, y la cantidad de gente que ahora siente esperanza, ¿cómo se vive eso? ¿Cómo se renueva la esperanza?

F.M: Se renueva porque es cierto quela Fiscalía, cuando estaba Hugo Cañón, y ahora el doctor Córdoba que es un joven fiscal, ha dado amplia participación para que declaren, se acercó él, ir ellos a las casas de las personas, ir a buscarlos, viajar por el resto de la zona de influencia, porque acá está juzgándose hasta Neuquén, Viedma, el sur de la provincia de Buenos Aires,La Pampa. Esoha creado un clima de que es posible declarar, y el hecho de que en otros lugares aparezcan ya condenados y que se vea que la justicia ha venido para quedarse, y un Estado que la acompaña. Insisto con esto: un Estado y una Corte Suprema que se nota que están ahí. Eso es lo que da muchísima fuerza para que mucha gente vaya a declarar. Abre la posibilidad de nuevos caminos y eso fortalece. Una vez que ese sagrado, omnipotente que quería que todo se olvide, que todo siga impune, se resquebraja, entra el agua, entran las grietas, las personas, los grupos y ya no se puede volver atrás.

M. W: Pensaba en algunas cosas que nos señalaste, que uno sabe que ocurre en muchos lugares de provincia, esto de los jueces es muy común, los fiscales también se tienen que mover, lo cual genera una dificultad en la cultura local. Viene un fiscal porteño, ¿Qué tiene que hacer este tipo acá revolviendo las cosas nuestras? Y la complicidad de los jueces que se excusan. Las causales de excusación son iguales a las de recusación. Son limitadas y duras. El problema es que hay un criterio que no es malo, que es cuando el juez se excusa con malos motivos hay que dejarlo porque es que el tipo no quiere intervenir. Te quería pedir Fortunato que hicieras un cierre de esto, redondeando al oyente que comparte, que piensa parecido pero que no ha tenido tu vivencia. ¿Qué es lo nuevo que te dejó esto? ¿Qué es lo que te conmovió más? ¿Qué es lo que sacudió a tu corazón, a tus emociones y a tu razón?

-FM: No es lo mismo cuando esos que son juzgados compartieron con vos la vida, la alegría, los paseos, la playa, el sufrimiento, el miedo del ’74, ’75, ’76, para los que habrán estado ahí. Eso es fuerte.  También hubo otra cosa que por ahí es más técnica, el esfuerzo que hace la Comisión Provincial de la memoria, por ejemplo, de aportar documentos para este juicio fue importantísimo. Dado que la Central de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, funcionó desde 1956 hasta 1998, sabés todo lo que se llevó! La enorme cantidad de detenidos desaparecidos habían sido previamente fichados por la Central de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. La mayoría de las personas que dicen que fueron en enfrentamientos, la Policía de la Provincia de Buenos Aires los presenta, diciendo: “Acá se hace esto”, “Va a ser liberado fulano de tal, a tal hora, tal día, en este lugar”. Y después se los mata. Eso también fue fuerte. La Comisión de la memoria se había hecho para otro juicio, pero hacerlo para Bahía Blanca! Fue un seguimiento que empezó con los delincuentes sociales,  después con los políticos, los subversivos y al final estaban los terroristas. Los delincuentes terroristas, figuraba yo también, la enorme mayoría han sido detenidos desaparecidos, asesinados y torturados. Siempre me acuerdo de los colegas de La Plata, de los que van al archivo, dicen que esa comunidad informativa de Bahía Blanca, que era de la Base Naval, de la Prefectura, de la Policía Federal, del Ejército y de la Policía de la Provincia, era una de las más activas de toda la provincia. Los informes que mandaban mostraban lo super eficientes, eficaces que eran. ¡Cuánta gente metida ahí adentro para denunciar, colaborar, sumarse! Cuando se aporta eso, también uno ve el tema de la burocracia, ve cuánto nos falta todavía para encontrar en las Policías, en el Ejército, en los archivos eclesiásticos, en los archivos de las universidades. Escribían casi todo. Eso también me impresionó. El deber y el derecho de memoria. El cómo hacer memoria. El cómo rehacer esa memoria en gente joven. También me impresionó muchísimo, la cantidad de gente joven que hacen suyos estos reclamos, no para hacer lo mismo que se hizo en la década del ’70, sino para traerlos como parte de aquello que sucedió para que hoy no vuelva a suceder. Siempre decía que jamás, en el ’74 o el ’75, dije: “Vamos a ir a ver un abogado o a un juez”. Y ahora es al revés: ¡qué importante que haya jueces! Que tengan el Código, que permitan que estos asesinos puedan hablar, puedan explicar, pongan todos los abogados habidos y por haber, y al mismo tiempo que la ley les llegue. Y cuando la ley llega, nos libera, nos emancipa, da más ganas de querer mejor democracia, ampliar derechos y ser más felices.