¿Que tiene para decir una institución como el Centro Nueva Tierra sobre la ganadora de Masterchef?
Quizás nada. Pero, atentos a las resonancias y caminos de una cultura y una sociedad que tiene que encontrarse y se reencuentra con caminos de inclusión, y teniendo presente también los criterios de un cristianismo de la opción por los pobres ….
teniendo eso a la vista, quizás recordaríamos

…que a Jesús le gustaba comer ( y beber)
… que su primer milagro acaso no fue gourmet pero claramente sí fue en y para un banquete (Jn 2, 1-11; Las Bodas de Caná)
… que su momento decisivo fue – por elección propia, por historia y por sentido , plasmada en una cena.
…que – como varios teólogos lo señalaron- fue reconocido, criticado… y condenado por lo que comía, cuando comía y con quiénes comía. (un ejemplo de reflexión al respecto: http://www.lupaprotestante.com/blog/las-mesas-de-jesus-simbolos-y-aspiraciones-de-una-comunion-plena/)
… que la mesa y la ciudadanía van de la mano, que hay una relación directa entre ciudadanía, fraternidad y comensalidad
… que un concurso televisivo es eso mismo, pero no sólo eso. Es también una expresión de ánimos populares, de la cultura de masas, de las aspiraciones y desentrañamientos de u pueblo ( en el mismo sentido en que las expresiones sociales en torno al mundial y el papel de la selección dijeron y dicen algo sobre cambios y procesos culturales en nuestro país)
… que en nuestro país hay todavía un largo camino para desactivar racismos, discriminaciones, exclusiones, «blanquismos» de las clases medias , imposiciones de las minorías dominantes y estigmas que los mismos pobres se marcan entre sí…
… que todo suma, y que vamos dando pasos.
Algo así diríamos desde el Centro Nueva Tierra sobre algo como la final de Masterchef.