Les agradecemos la difusión de esta declaración, al tiempo que los invitamos a sumarse y adherir.

Los cristianos que nos vinculamos y referenciamos en el Centro Nueva Tierra, la mayoría católicos, con franca voluntad de construcción conjunta con todas las iglesias y credos y con todos los hombres de buena voluntad; queremos adherir a las propuestas de igualación de derechos y de lucha contra la homofobia institucionalizada.

Nos sumamos a la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (www.lgbt.org.ar) en el repudio a todo discurso y accionar homofóbico. Muy especialmente queremos señalar que ni la jerarquía católica ni los diferentes grupos ultraconservadores que tienen más activismo en este tema nos representan.

Entendemos, sabemos, que la mayoría de los cristianos queremos una sociedad donde se pueda amar y ejercer la sexualidad y el afecto con libertad y respeto a la diversidad. Incluso en el seno de la Iglesia Católica hay –y podrían haber muchos más si las posiciones de la jerarquía no fueran tan persecutorias e hipócritas– espacios de aceptación, reciprocidad y búsqueda junto a las personas que tienen opciones diversas en lo que a la sexualidad se refiere.

De cara a los justos reclamos civiles de los hermanos/as que luchan desde hace décadas por verse reconocidos en sus derechos como ciudadanos y ven profundamente herida su dignidad por la discriminación, invitamos a rechazar toda pretensión de presentar como «naturales» realidades y lecturas que son fruto de decisiones humanas que siempre pueden revisarse. Las comunidades cristianas, en su reflexión del Evangelio de Jesús, pueden, podemos, tener una palabra de aceptación, receptiva de la libertad, de la felicidad, de la diversidad y del placer.

Celebramos los logros y apoyamos los reclamos de los colectivos que hoy reclaman igualdad de derechos: Son pasos en la construcción de una sociedad donde todos entren; una tarea de todos.

Como tal debe ser dirimida en los ámbitos y con las reglas de juego de la democracia. El episcopado católico ha podido comprobar en estos días que las estrategias de presión corporativa no son aceptadas ya por la ciudadanía. Queremos una Iglesia servidora de la vida de todos, lejos de ejercicios de coerción por fuera de los espacios democráticos. Lo queremos como ciudadanos y también lo afirmamos desde una mirada cristiana: Una experiencia de fe que en estos tiempos está invitada a practicarse, ejercitarse, vivirse en una sociedad democrática y plural.

El fuerte disciplinamiento, el secreto, la hipocresía, las complicidades: Estos signos de regresión en el seno de la Iglesia Católica en todo el mundo, nos deben invitar a romper los cercos de silencio y levantar nuestra voz, allí donde sea necesario, para estar a la altura de la invitación de paz, justicia y libertad que el Evangelio propone.

Invitamos a todos los cristianos practicantes a manifestarse donde les sea posible en este sentido. Y a todos los católicos, sean más o menos creyentes, a manifestar, de diferentes maneras que nuestro Dios AMA A TODOS, nos quiere felices y como somos. Y apuesta a la libertad.

Centro Nueva Tierra
Ciudad de Buenos Aires, 26 de abril de 2010