Comenzaron ayer, en Santiago de Chile, las Jornadas Teológicas Cono Sur y Brasil Rolando Muñoz. 3oo personas de Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina estarán hasta el 15 de julio debatiendo, reflexionando y preparando el camino para el Congreso continental de Teología que varias organizaciones latinoamericanas realizaran con motivo de los 40 años de la Teología de la Liberación y los 50 años de Concilio Vaticano II.

En el panel de apertura, José María Arniz, de  la organización Conferre y miembro del comité organizador de las jornadas, consignó que «la teología tiene que llegar a la plaza pública». El arzobispo hemérito chileno Bernardino Piñera, afirmó que la teología la liberación ha hecho «un aporte muy grande para la Iglesia universal». También dio testimonio de su viviencia del Concilio Vaticano segundo y habló de una bifurcación que se dio a partir del mismo: «entre los que trataban de aplicar el concilio y los que trataban de continuarlo».  Rosa Ramos, filosofa y teóloga uruguaya, enfatizó que «la memoria es siempre un compromiso en el presente y con el futuro» que invita a una «construcción adulta y colectiva».  «El espíritu que sopló en el concilio [Vaticano II] sigue soplando en nuestra historia», expresó.

El primer día cerró con un aporte de Daniel García Delgado (Argentina, FLACSO) sobre el escenario social y económico en América Latina. El politólogo argentino destacó que existe un «cambio de la agenda global» y que la crisis del capitalismo mundial «promueve un desplazamiento de parte del poder hegemónico».  En ese sentido, afirmó que el aumento de la producción y el crecimiento económico es una «carta fuerte» de nuestros países en el futuro.  «Los países más dinámicos son los emergentes», argumentó especificando que en América Latina existe una tendencia hacia un «modelo de desarrollo con inclusión social». García Delgado sostuvo que la teología de la liberación se encuentran ante el desafío de dar cuenta de  los emergentes y los corrimientos de escenario actual.

Las jornadas continuaron hoy con un panel sobre economía y teología. Estuvo presente Jung Mo Sung, quien habló del funcionamiento y las implicancias teológicas de la lógica neoliberal en la economía.  Reconociendo la crisis del modelo neoliberal, el teólogo coreano que vive en Brasil desde 1966, planteó que la economía «hoy es un problema espiritual». «Las ventas se  dan en torno al los valores simbólicos y místicos de las mercancías»,  profundizó. Sung además remarcó que todas las soluciones posibles son marcadas por contradicciones, conflictos o insuficiencias: «Debemos repensar el concepto de liberación. Deseamos que la liberación plena ocurra pero eso sería fuera de la historia, en la historia no se puede repensar la condición humana».

Participó también del panel el economista y teólogo Octavio Groppa de Argentina. En su desarrollo hizo énfasis sobre el funcionamiento de la economía y las herramientas para construir un modelo superador en este campo. Se refirió también a la importancia de distinguir entre mercado y capitalismo: «Si no, la única alternativa que nos queda es oponer al mercado la planificación económica” Finalmente, destacó que aunque teología y economía no tienen que estar desarticuladas, destacó que tienen cada una su propio plano epistemológico.

El encuentro sigue hoy con el trabajo de 10 mesas temáticas desde las cuales se va a producir un documento de las jornadas. El Centro Nueva Tierra estará presente y hará un aporte para el debate en la mesa «Teología e integración del Cono Sur desde los movimientos sociales».