Empezamos una serie de entregas de conversaciones que personas que se encuentran es espacios de gestión estatal y políticas públicas vinculados a la comunicación. En tiempos de avances como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual surgen nuevos límites y preguntas que nos invitan a revisar lo construido y redoblar apuestas. Testimonios para conocer y debatir,  para pasar en limpio los desafíos en torno a pensar y hacer hoy comunicación popular y democrática en diálogo con las políticas públicas.

Comenzamos por la gestión municipal y en el conurbano bonaerense: Entrevistamos a Juan José Blinoff, Director general de Comunicación social y prensa del municipio de Moreno.


Entrevista a Juan José Blinoff, director general de Comunicación social y prensa del municipio de Moreno.

¿Hace cuánto tiempo que estás en la gestión y cuál fue el cambio más significativo que se produzco desde que estás en la misma?

– La Dirección se llama así desde hace un año, el 7 de junio, Día del Periodista, va a ser un año. Viene de una Dirección de Prensa, que estaba aplicada a la Secretaría Privada, entendida como una actividad privada, de vinculación entre el intendente y los medios. El cambio fue muy significativo porque implicó salir de una lógica de un área de prensa que se ocupaba del diálogo del intendente con los medios a pasar a pertenecer a otra Secretaría que es la de Relaciones Institucionales, Culturales y Deportivas, que es mucho más amplia, y a llamarse de otra manera, a tener la comunicación social como uno de los ejes más importantes, y prensa para ocuparse de la actividad con los medios.

El cambio de nombre marca también un cambio de tendencia general. En distintos municipios del país se ve como la cuestión de la comunicación va generando un interés diferente a nivel de la gestión. No solo está la prensa, sino que aparecen otras cosas.

– Sí. Se ve cada vez más la inserción de muchos jóvenes en la práctica política y en la gestión pública y con un estilo de formación que incorpora la comunicación como una pata más, como algo intrínseco a la actividad.  Eso va llevando a este cambio. En Moreno, como en otros lugares de nuestro país, existe una generación de funcionarios que ha llevado la gestión desde una lógica que quizás no incorporaba la comunicación como una necesidad de la tarea. Este aspecto es algo en que los jóvenes podemos aportar. La incorporación de jóvenes como funcionarios y militantes políticos es una clave para que hoy la comunicación sea considerada una temática transversal en todas las actividades de gobierno y de gestión pública.

Entender a la comunicación como algo más amplio que “prensa” es una gran apuesta. ¿Qué acciones concretas se realizaron en función de esta idea?

– Nuestra gran apuesta es trabajar en clave participativa. Es fundamental generar espacios de diálogo y trabajo conjunto con los medios de comunicación en general, pero también con quienes los hacen diariamente, los trabajadores de la comunicación. Ahí aparece el desafìo de revisar cómo conceptualizamos a los que trabajamos en el medio. En este sentido, una de las apuestas importantes es en Moreno el Foro Abierto de Comunicación que es justamente un espacio abierto para que cualquiera que se sienta vinculado al tema de la comunicación, pueda venir, participar y aportar. Esto va de la mano de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El Foro intenta ser un espacio donde la sociedad y el Estado vayan acompañando la implementación de esta nueva ley que deseamos mucho tiempo. Ahora tenemos que trabajar para que este logro sea una realidad. A través del trabajo conjunto con organizaciones, con entidades privadas, con particulares, con el Estado en todos sus estamentos, es la manera que nos parece más real y más concreta. Todos los días queremos avanzar un poquito en este proyecto que va a llevar unos cuantos años, que es algo continuo y es el desafío más grande para los comunicadores argentinos de este tiempo. Para nosotros, en Moreno, hablar de comunicación social es hablar de diálogo, de generar espacios y dinámicas inclusivas, más abiertas, donde no solamente estén incorporados aquellos que hoy trabajan como periodistas o son propietarios de medios de comunicación, sino también las organizaciones sociales que ya vienen trabajando en la temática, las escuelas, y otras experiencias comunitarias. Por ejemplo el último Foro contó con la participación de alumnos secundarios de cuarto y quinto año que están en la orientación en Comunicación, trabajando en proyectos concretos en sus barrios. ¿Podemos decir que no son comunicadores?, creo que no. Ellos, como tantas otras personas que se están formando en la Universidad, en talleres comunitarios, en bachilleratos populares, en planes de terminalidad educativa, en cooperativas de trabajo abocadas a la comunicación del distrito están acercándose al campo laboral específico de la comunicación. Son comunicadores y están formándose para crecer en su actividad. Debemos tenerlos en cuenta. Ese es un cambio, a nivel territorial, muy bueno.

¿Cómo es el día a día en el área, en esta etapa de la gestión?

– La tarea de prensa es el núcleo del área porque es el diálogo constante, es la dinámica de todos los días. Diariamente arrancamos con cuatro o cinco temas que son los del día y el desafío es ponerlos en la agenda pública del distrito con la dificultad de un desarrollo de medios muy pobre. Los medios masivos que tenemos son escasos para la población que tiene Moreno y sabemos que esa población consume muy poco medios de comunicación locales. Ese es un dato que nos interesa mucho porque es un gran desafío para nuestro equipo: queremos que la gente quiera saber qué pasa en su lugar y pueda informarse. Por ejemplo hay un camión-fábrica de DNI que permite que 400 personas tengan su DNI nuevo, ¿cómo hacemos para que la mayor cantidad de gente sepa ese dato y pueda utilizar ese derecho? Es un desafío. ¿Alcanza con los medios? Entendemos que no, porque no toda la población consume medios locales. Entonces, hay que pensar otras estrategias que van desde llamados por teléfono a referentes comunitarios hasta cómo hacemos para meter en las carteleras de las unidades sanitarias estos avisos. Y la gestión pública en Moreno tiene algunas cosas que pueden ser planificadas y previsibles, y otra es el día a día. Llegás y a los 25 minutos podemos tener una noticia bomba. Estar preparados para eso es una de las tareas más importantes del área. El otro desafío es cómo seguimos caminando en esta lógica de diálogo con las organizaciones. Así como es importante lo de prensa (lo del  diálogo a través de los medios con la sociedad), también para nosotros  es muy importante cómo estamos trabajando con las organizaciones y en qué ámbitos estamos participando. Todos los días hay alguna reunión o encuentro con alguna organización o con estamentos como el Consejo local de Niñez, donde participan muchas organizaciones vinculadas al tema, allí se reúne cada 15 días una Comisión de Comunicación donde nuestra área está participando. Son aportes concretos y son espacios de discusión también. Eso nos desafía todos los días a formarnos, a estar informados, a que los que estamos en el área seamos gente capaz de saber qué es lo que está pasando en Moreno, poder tener una opinión sobre eso y aportar en la misma línea.

Cuando uno empieza a tener una mirada más integral, los límites se desdibujan, ¿cómo se articula a la hora de tener presencia o de trabajar con otras organizaciones?

– Uno de los objetivos primarios de nuestra gestión fue articular esta área específica con las otras que componen el municipio. Moreno tiene infinidad de actividades de gestión pública. Obviamente, no todas son contempladas en las herramientas que tenemos y no llegamos a dar con toda la información. Entonces es indispensable la articulación con otras áreas. Diseñamos un esquema de trabajo conformando un equipo ampliado. En este equipo somos 25 personas que nos reunimos periódicamente con la idea de compartir agenda y revisar la estrategia y el funcionamiento del área. El equipo de la Dirección de Comunicación Social y Prensa participa junto con referentes de las secretarías municipales y de los dos institutos del Municipio. Estas personas son nuestros referentes de comunicación. Son las personas encargadas de compartir la agenda, de ir planificando y en algún momento les ha tocado cubrir evento y otras tareas de comunicación. Esa herramienta del equipo ampliado es muy valiosa porque nos permite trabajar articuladamente con el resto de la estructura municipal. Así se hace posible planificar y tener diferentes estrategias para comunicar a la población la gestión de gobierno.

¿Cuáles son los desafíos en lo que implica una apertura hacia adentro, en cuanto a las estructuras del Estado?

– La frase es: “Todos somos comunicadores”. Para nosotros es una llave para empezar a dialogar con otras áreas donde no tenemos técnicos comunicadores. Creemos que la gestión se comunica desde la actividad propia del área específica, pero también desde la labor y desde el compromiso personal de los que hacemos la gestión. Esto se traduce en cómo trata la persona que atiende en la mesa de entrada a un vecino que viene con un reclamo, cómo es tratado ese vecino es cómo comunica la Municipalidad. Es tan importante que el diarito de la municipalidad esté bien diseñado como que esa persona atienda bien a ese vecino. Ese es un desafío importantísimo: que todos los que somos parte de la gestión pública entendamos que estamos representando a un Estado que intenta dialogar con la sociedad. Por lo general, la gente joven lo entiende, creo que es un tema generacional y cultural. Existen personas que ya vienen con un desgaste en su actividad, con ciertos esquemas ya instaurados como: “La gestión pública es mala, es burocrática y no tiene por qué mejorarse”. Quebrar esas lógicas es lo más complicado. Me parece que se hace a través del ejemplo, es arrancar proponiendo cosas desde los hechos para demostrar que se puede hacer de otra manera. Esto requiere compromisos de otro nivel: desde los conductores de un proyecto político que han apostado a un nuevo modelo de comunicación y que se debe a un proceso que llevó un tiempo de evaluación largo. Durante la primera etapa estuvimos pensando cómo hacer un aporte a la gestión comunicacional del municipio y todo ese trabajo se traduce en un área nueva, repensada, rediseñada y con objetivos diferentes a los que se venía teniendo.

¿Creés que el cambio se ve afuera? Se visibiliza hacia los vecinos, hacia los actores organizados de la sociedad de Moreno?

– Sí y no. En algunos sectores, tenemos la imagen del “vecino cliente”, que toma al Estado como un dador de servicios y le va reclamando servicios básicamente y cuando no le gusta lo que obtiene reclama y se enoja con el municipio. Por ejemplo, hay trabajadores que barren todo el día la plaza que está frente al municipio y no debería ser así porque tendría que ser el vecino el que se cuide de no tirar papeles para que una barrida diaria alcance. Se trata de ser corresponsables. Nos cuesta a todos un poco eso. Pero también pasa que en la periferia de Moreno, donde algunas organizaciones sociales vienen trabajando desde hace rato y donde la práctica comunicacional de diálogo es más común, la cosa es muy distinta. El Estado pasa a ser un actor más que está sentado en la mesa de diálogo donde todos tenemos algo más para decir. Obviamente, el Estado tiene un rol diferente que las organizaciones o cualquier grupo de vecinos, porque está asumiendo una función y tiene un rol. Ahora, el Estado está participando en un rol horizontal de diálogo y eso es valioso. Nos cuesta más en otros sectores donde está la lógica neoliberal y más mercantilista donde “Yo pago mis impuestos y reclamo un servicio”. En otros sectores más organizados comunitariamente la cosa es distinta.  En Moreno, hay experiencias que se llaman las Mesas de diálogo barrial que son espacios donde hay discusiones muy fuertes, pero donde no está esto del reclamo constante al Estado. La pregunta es ¿qué hacemos los vecinos más el municipio sentado en esa mesa para mejorar nuestro lugar? Eso habla de un quiebre en la lógica de cómo entiendo al Estado y en una cercanía. Vamos camino a una etapa donde la gente está cada vez más preparada para una cercanía del Estado y una descentralización de gestiones que es muy necesaria.

Reconociendo el valor de todo eso, ¿no te parece que el hecho de que el Estado se siente en una mesa como un actor más puede ser contraproducente en la construcción de procesos y resultados concretos? ¿no les juega en contra a ustedes como Estado en términos de disolver la eficacia de la política pública?

Sentarse en esa mesa de diálogo, en ese nivel horizontal, sin una estrategia clara y sin un proyecto pensado anteriormente, para ponerla en diálogo y sumar aportes desde la comunidad, es un error. No vamos a ver qué hacemos entre todos. Vos sos Estado y te han votado para que lleves adelante un mejor proyecto para el lugar donde vivís. En nuestro caso, en el tema de la comunicación, tenemos un lineamiento, una política. Esa política incluye espacios de apertura y de diálogo donde vamos a corregir, rever algunas cosas pensadas en diálogo con la sociedad y eso lo hace más interesante. El riesgo aparece cuando no tenés idea a dónde querés ir.

Así como hay una mirada del “vecino-cliente”, también está la lógica “organización-cliente”. Y sumado a una matriz donde el estado se presenta como un actor más, está el riego de reforzar esa lógica como una identidad. ¿Qué es lo que sucede en Moreno en relación a esto?

-Algo así pasó en las mesas barriales, que ya hay unas 20 mesas funcionando en Moreno, y era todo un desafío porque para muchos era lo de Presupuesto Participativo, que es un modelo ya armado donde la lógica es que la gente participa y decide un porcentaje de presupuesto para la aplicación de obras. Y no es ese esquema. Es una mesa de diálogo donde ni siquiera hay fondos para repartir, es pensar estratégicamente el lugar para que después se aplique la política pública tomando en cuenta esa opinión. En varios barrios la decisión fue la recuperación de los espacios públicos. El Estado tomó el guante y se recuperaron un montón de espacios públicos. Ahora, el otro reclamo que hay detrás es ¿nos vamos a quedar solamente en cuestiones pequeñas de la obra pública? Y no, es ahí donde el Estado tiene una estrategia que puede pasar por una cuestión abstracta, que tiene que ver con fortalecer el diálogo que no estaba en ese espacio más barrial y cercano. Tratar de que eso se vaya cimentando para que sea una política pública. También en un tiempo electoral donde se empieza a pensar el próximo proyecto político para Moreno que es un tiempo lindo donde este primer paso ya se dio, ya se puede dar un paso más porque el Estado estuvo presente ahí donde no estaba. Poniéndolo en un ejemplo, con el Foro de Comunicación pasa lo mismo: sentimos que después de tres encuentros no nos podemos juntar a hablar de comunicación, sino que hay que hacer algo. Podemos pasar ya a otro estadío. Y también vimos que en ese debate surgieron cosas que pueden ser traducidas en políticas públicas y ahí nos toca el guante a nosotros, nos toca a este equipo, a esta dirección hacer lo posible para que eso que se debatió en el Foro y se sacó como conclusión general, sea una política pública y se realice. Son procesos que se van dando de a poco y hoy la sociedad está muy abierta para que esto pase.

En el día a día de la gestión hay inercias. ¿Cuáles son las principales inercias con las que te encontrás y que vale la pena tenerlas en cuenta para otras experiencias, para poder tomar decisiones como las de un proyecto de apertura, de un Estado presente en lo comunicacional?

-Uno de los puntos tiene que ver con el adentro. Esa lógica del trabajador municipal instaurada en los ’90, con un Estado ausente, donde no hace falta que la gestión sea bien hecha, donde el Estado es ineficiente y si tomo mate todo el día y no hago nada, está perfecto. Eso no es un tema menor. Hay que quebrar esas lógicas. Y a esos quiebres nos ayudó mucho la inserción de gente joven. Este equipo ampliado de 25 personas que piensan la Comunicación en Moreno, tiene un promedio de edad de 25 a 30 años. Somos jóvenes pensando la Comunicación para un distrito tan importante como Moreno. Pasa por un tema generacional más que por formación. Lo académico te da un bagaje interesante de cosas que la formación misma te va dando, pero hoy la comunicación es un hecho cultural y los jóvenes están más insertos y más ávidos a la dinámica que tiene la comunicación. Y eso influyó mucho. Fue una opción de trabajo apostar por un equipo de gente joven que aporta un montón de cosas en términos técnicos, en entender por dónde pasa hoy la realidad comunicacional. Eso ayudó también a contagiar en las demás áreas el concepto de un “nuevo tiempo para la comunicación”. Eso es una inercia que no la resolvimos echando gente o cambiándola, sino sumando gente joven al equipo y que contagie al resto. Ese es un punto hacia adentro. Hacia afuera, al hablar de apertura, de diálogo, de entender al trabajador de la comunicación como nuestro sujeto de trabajo, un compañero en la militancia por una mejor comunicación, aparecen actores que no estaban en el escenario comunicacional de Moreno. Hoy ya tenemos más de 100 experiencias de comunicación reconocidas y trabajando en Moreno. La inercia en esto fueron los mismos trabajadores de la comunicación acostumbrados a un escenario insano para la comunicación que implicaba acuerdos y trabajo entre pocas personas que conformaban el mapa de medios del distrito. Sentimos que eso debía ser transformado con apertura, con abrir la puerta para que los trabajadores de la comunicación aparezcan. Hasta el día de hoy, se debate si alumnos de cuarto y quinto año que estuvieron presentes en el último foro y que están trabajando en comunicación, son comunicadores o no. Tienen que estar presentes e incorporados a nuestra lógica de trabajo. Ese debate es una inercia importante. No queremos un Estado que articule con poca gente, que resuelva entre pocos la cosa pública. Eso es una inercia importante y bastante fuerte de contrarrestar. Venimos trabajando en pos de más apertura, del diálogo, de los nuevos actores, de una ley de medios que reconoce como actores comunicacionales en igual medida a las organizaciones, al sector privado y al sector estatal. Tienen que estar presente todos en su justa medida. En Moreno tenemos un mapa comunicacional poblado de medios privados con lógicas comunitarias, pero no son medios de gestión social. Si mañana al dueño se le ocurre cambiar los contenidos, tiene todo el derecho de hacerlo. Nuestro gran desafío es poder equiparar la balanza, que aparezcan estos medios de comunicación  comunitarias, que se puedan organizar y ponerse al día incluso en el plano legal.

¿Con qué herramientas cuentan y cuáles son las que hacen falta para lograr esto?

-Uno de los puntos fuertes es el trabajo con las organizaciones y en esa línea, el Municipio tiene una Dirección de Entidades Intermedias, qué es un área que está dentro de la misma Secretaría que nosotros, pero que hacemos trabajos muy diferentes. Tenemos que articular muchísimo con esta área. Porque es la encargada de acompañar a las organizaciones  a que logren su personería jurídica. Esa es una herramienta fuerte de trabajo. Por otra parte, había muy pocos medios registrados como proveedores del Estado, entonces el tema era ver cómo puedo hacer llegar un recurso genuino a un medio comunitario si ese medio no tiene todas las condiciones, o si nunca les dijeron que tienen que venir a inscribirse como proveedores para poder acceder a la pauta publicitaria. La difusión de esto y acompañar a ese medio para que tenga todo en regla es otro punto fuerte que nos ha llevado a trabajar con el área Economía. La ley es una transformación muy fuerte y va a llevar un tiempo hasta que la gente pueda pensarse de otra manera. Una herramienta concreta también son los distintos canales de financiamiento. El acceso a la pauta publicitaria oficial, a proyectos de financiamiento como el Banco Social de Moreno que es un esquema de microcréditos otorgados por el Estado y que tiene un alto nivel de recupero y financia proyectos de hasta 100 mil pesos. Que la actividad comunicacional sea entendida dentro de la economía social es algo importantísimo ya que hoy la comunicación y la cultura son también fuente de generación de trabajo genuino. Poder acompañar eso es algo interesante y motivador.

Acerca de la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ¿existe algún tipo de presencia de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual en Moreno?

-Queremos ganarnos el lugar. Si el Afsca decide tener oficinas locales o si se instala cerca de Moreno sería una herramienta bárbara. Pero no estamos seguros de que eso pase y no queremos quedarnos a la espera, queremos ser protagonistas desde nuestra localidad acompañando el proyecto del Gobierno nacional. Por eso impulsamos el Foro como un espacio abierto. Actualmente el control y la promoción de la implementación de la Ley recae en esta Dirección, estamos acompañando ese proceso. En este sentido, estamos en diálogo con gente de AFSCA, del Consejo Federal de Comunicación, de la Secretaría de Medios de Nación. Ya presentamos el Foro como experiencia local de articulación y esperamos que seguir avanzando en esa línea. De igual manera, en Moreno la ley tiene vigencia más allá de la presencia de una oficina nacional y los mismos participantes del Foro vienen trabajando la idea de que ese espacio sea un organismo de control de la implementación de la Ley.

¿A quiénes y en donde quiere aportar el Foro de Comunicación de Moreno?

-Uno de los objetivos de máxima es esto que mencionaba: aportar a un proyecto nacional. Pero también tenemos un objetivo bien acotado en el distrito: tenemos la intención de ser escuchas atentos, participantes y también ejecutores de lo que vaya resultando como conclusión en el Foro. Asumimos un compromiso de palabra, moral y ético. Es válido asumirlo y si bien hay un proyecto estratégico y político que esta área va impulsando, también incluye esos espacios de apertura, de diálogo para construcción de políticas públicas. Nuestro deber es escuchar y tratar de concretar lo que vaya surgiendo del Foro. Por eso insistimos mucho con la participación en el Foro porque es un espacio que tiene que validarse cada vez más como un lugar donde se está pensando y se está diseñando lo que queremos hacer con la comunicación en el distrito.

En relación a las políticas públicas, hay una buena parte de estas  que se implementan a nivel municipal que se dan en el marco de una política a nivel nacional o provincial. ¿Qué tiene que aportar un área de comunicación para que la política efectivamente llegue y cumpla su función? ¿Y qué cosas hacen falta prever desde esta área para ese trabajo?

-Para los que nos toca ocupar estos espacios de “protagonismo” es  un momento en el que la historia nos requiere esfuerzo y trabajo. El país está viviendo un momento histórico que no pasó en años, y tenemos que ser conscientes de dónde estamos parados. Eso se traduce en trabajo que nos lleva a sacrificar tiempo de la familia, de recreación, para sumarlo a esto. A veces es en la oficina y otras es compartiendo con alguna organización en un barrio. O en alguna guitarreada los fines de semana donde ya no compartís como el director de un área municipal sino como  compañero, como militante de la comunicación que disfruta de este momento de nuestro país. Hace poco tiempo decíamos “Qué bueno sería que la ley de medios salga”, y ahora ya está. Hoy nos toca hacerla y defender ese derecho obtenido. Eso lleva laburo y un compromiso que a veces alcanza a estar reconocido en el trabajo y en el salario percibido, pero en muchas otras lo que nos pide la historia lo supera.

El escenario de la gestión municipal es interesante en ese sentido porque si hay un lugar donde  se hace concreto un proyecto de país es en la vida cotidiana de la gente que está atravesada por la gestión municipal. Pero también es un lugar desde donde se puede refutar el proyecto nacional, en el mismo sentido. Lo interesante de la gestión municipal es que estás en esa disputa… ¿Cómo ve esto?

Es un desafío todos los días porque desde lo discursivo hay un montón de contenido pero cómo le decís eso al vecino. Podés acordar con lo que dice Cristina en un discurso, pero eso tiene que coincidir con lo que ves cuando salís a la calle en tu distrito. Hay lugares donde pasa, y buscamos mucho con el equipo de poder decir: “Esto que hablamos, pasa”. En el Foro, había 200 personas participando, donde se creció de 16 organizaciones a 35, y a más de 80 en el tercer encuentro. Ahí empieza a ser concreto. Eso motiva un montón. Estás viéndole la cara al vecino que va a creer o no aquello que se está comunicando como un proyecto mucho más grande a nivel país y también podemos pensar en la Patria Grande de Latinoamérica. Es algo que está muy por encima, pero que tiene sus raíces en lo más concreto y común que es el barrio.

¿Cómo se capitaliza todo el trabajo realizado en este primer año a nivel de gestión, político e institucional?

-En un año, mirás para atrás y decís: “Hicimos un montón”. Pero muchas de esas transformaciones se fueron insertando en el día a día, entonces ya no las ves más, ya no son cosas nuevas. Pensábamos en hacer una publicación donde poner todo lo que hicimos hasta acá, pero de alguna manera es muy vanidoso. La otra opción es ver cómo han vivido otros este año, que otros hablen. Desde ahí es una manera linda y motivadora. También evaluar colectivamente. El 7 de junio, día del periodista, vamos a cumplir un año de gestión y tradicionalmente se acostumbra que el intendente invite un desayuno a periodistas locales. Pensando esto nos dimos cuenta que ese evento habla de un modelo que queremos cambiar. Queremos celebrar ese día con una invitación abierta a espacios donde todos los comunicadores nos sintamos implicados y podamos venir a homenajearnos. También poner en la memoria a todos aquellos que han puesto hasta su vida por una vocación. Un modo de reconocer el trabajo y las transformaciones que venimos dando es ver a esos comunicadores nuevos que han surgido en el escenario de Moreno. Mucha gente que trabaja en escuelas, en organizaciones, en unidades sanitarias, o gente que está pensando en contar una historia. También, por supuesto, es importante sistematizar la tarea porque sirve como insumo para saber lo que falta… y falta un montón.

¿Qué expectativas o sueños tenés a mediano plazo?

-Para nosotros ha sido reconfortante que se haya reconocido el trabajo que se viene haciendo. Llegamos a esta Dirección hace un año, pero en realidad veníamos trabajando hace rato en la Municipalidad y en otros espacios apostando por un estilo de comunicación comunitaria, dando talleres de comunicación popular que no era la práctica más común, desde un área de Deportes. Eso se reconoció y por eso hoy estamos impulsando este proyecto de comunicación en la Municipalidad. Miramos esto y nos impulsa hacia adelante. En el mediano y corto plazo tenemos un proceso electoral que nos va a llevar a poner en discusión todo esto, a volver a discutir y a ofrecer a la sociedad de Moreno este proyecto de comunicación y si es realmente lo que la comunidad quiere. La primera aspiración es que sea un proyecto atractivo, una apuesta que realmente le hable a la gente sobre lo que está pasando en su barrio, que le dé posibilidades de expresarlo y que sea entendido así.