Agradecimiento especial a Germaine Sánchez y Emilia María Calvo por prestar su testimonio, y a Jocha Castro Videla y Susana Ramos por la realización de la entrevista.

Desde Nueva Tierra, como siempre desde el inicio, queremos hacer memoria, celebrar la vida y el compromiso de Enrique Angelelli. Queremos hacerlo teniendo la mirada en los procesos históricos en los cuales se insertó y también intentando actualizar su presencia y su mensaje. Para ello invitamos a quienes fueron testigos de su tiempo, de su época, como testimonio de ayer y pensamiento de hoy. Hacer memoria pero desde el presente y sobre todo desde las interpelaciones de las nuevas generaciones que buscan imaginar a Angelelli presente, vivo y actuante, para alimentar la acción y el sentido.

Estamos en la casa de las Hermanas Azules en Lomas de Zamora, con dos de ellas que vivieron en La Rioja y conocieron de cerca al Obispo. Las hermanas Germaine Sánchez y Emilia María Calvo.

La casa está poblada de fotografías, recortes de diarios, obsequios que Angelelli ofreció a las Hermanas con ocasiones de fiestas de cumpleaños, tarjetas, documentos de la Iglesia y otros libros todos dedicados.

Emilia: Saben que desde que supimos que iban a venir me puse a ver los poemas como para estar en onda. Después empezamos a leer un poco sus homilías. La primera, cuando Monseñor llega a La Rioja, que fue el 29 de agosto de 1968 es verdaderamente su proyecto pastoral en pleno. Sería una homilía como para analizar a fondo. Nosotras la hemos leído y solamente íbamos comentando algunas cosas.

 

Germaine: La primera impresión es que lo que dijo lo hizo. Lo que hizo es dar la vida, y nada más. Solo del 68 al 76.

 

  • ¿Cómo conocieron al obispo?

 

Emilia – La primera que lo conoció fue ella, Germaine.

 

Germaine- Tantas veces he contado esa historia… Es tan difícil contar esa historia. Cuarenta años son mucho tiempo, son nada y es mucho. Si uno lo cuenta ya desde uno, porque se hace protagonista… y decís todo lo que te paso a vos cuando lo conociste. Entonces es muy particular.

 

En el año 1969 llegué a Córdoba justo la noche del Cordobazo. Entonces tuve que quedarme, porque iba a encontrarme con dos hermanas en La Rioja y no podía seguir. A los tres o cuatro días apareció Monseñor que venía a mirar qué pasaba en Córdoba, a husmear. Quiso conocerme porque sabía que era una hermana que iba a ir a La Rioja y ahí comenzamos a hablar y yo era tonta sinceramente. Me preguntaba cuál era el proyecto y yo para nada entendía. Iba porque me dijeron que iba a ir a La Rioja, ni sabía dónde quedaba geográficamente. Emilia cuando le dije “Sabes que voy a ir a La Rioja” -me dice “Sabes a donde queda?” y le respondí “No.”, y me fui volando a buscar un mapa porque no sabía donde era. Sólo conocía hasta Córdoba.
Lo conocí entonces a Monseñor. Me hacía preguntas que no sabía responder. Después le transmití una impresión que tenía; personalmente soy anti-clerical, no anti-eclesial, pero sí anti-clerical.

Y mientras estábamos hablando, me dice “¿Qué le parece mi pelada?”. Le respondí “Bastante armoniosa”, y seguimos conversando. Era muy agradable, ubicado.

Para mí personalmente fue un cambio de visión entre Buenos Aires, Lomas de Zamora, clase media, y la realidad de allá. Fue un cambio muy serio, especialmente cuando regresé.

 

Emilia – Un dato interesante es que el había venido desde La Rioja para ver lo que pasaba en Córdoba…

 

Germaine – Vino a husmear lo que pasaba.

 

Emilia- En varias ocasiones cuando había problemas en Córdoba, con los contactos que tenia iba a ver que era lo que realmente pasaba, por donde iba la cosa.

 

  • ¿Y usted Emilia como lo conoció?

 

Emilia: Por mi parte, lo conocí porque también me propusieron ir La Rioja. Entonces fuimos para ver el lugar y ahí observamos con claridad cómo él tenía un proyecto pastoral muy claro. Una línea, que era de la periferia al centro. Es decir, hasta ese momento en La Rioja había congregaciones tradicionales en el centro y con instituciones: el colegio, el hospital y el hogar de ancianos.

En la primer homilía del año 1969 dice: “Hay que reformar la pastoral y para eso ya estamos en campaña para que vengan religiosas y sacerdotes”. Quería fortalecer y renovar. Lo conocí el día que nos llevó en su camioneta para ver lugares.

 

Germaine: Un detalle, no sé si te acordás. Nosotras con cierta claridad entendíamos que había que ir con los pobres, estar en un lugar sencillo. Entonces él nos hizo dar toda una vuelta. Entramos por San Vicente, -que hoy es avenida- e hicimos todo un círculo por lugares que eran muy pobres. Habíamos entendido que la pastoral tenía que hacer ese trabajo de la periferia al centro y hacia el interior. Después fui varias veces por la casa que se estaba construyendo y pedí una bicicleta prestada y daba toda esa vuelta hasta que descubrí que eran sólo siete cuadras sin dar toda la vuelta. En eso era pícaro, él ubicaba quién eras y cómo eras, y para bien. A mí algunas veces me molestaba esa forma de ser; hemos tenido discusiones sobre eso, pero él era muy amable, muy hermano y amigo. Él tenía un objetivo, y era clarísimo.

 

Emilia: Incluso fijate que fuimos tres congregaciones a la inserción, y en puntos clave de la periferia de la ciudad. Él en la cocina de casa nos hacía un dibujito, un triángulo de dónde tenían que ser los puntos fuertes de evangelización y presencia. Todo alrededor de ese centro que fue tan resistente al cambio y tan duro. Creo que cuando participó del Concilio lo bebió a fondo y dijo: “Esto es”.

 

  • Antes de llegar al Concilio, habían mencionado ustedes la personalidad y el modo de ser de Angelelli. Sabemos que tenía una personalidad muy fuerte pero a la vez era muy tierno y cálido. ¿De qué modo expresaba esto?

 

Emilia: Para mí era muy fuerte en sus opciones. Tiene muchas cosas que hoy lo leés y parece Francisco. “Recen por mi”, “Recen para que no claudique”, “No vengo con segundas intenciones”, “Quiero vivir en la verdad”, y de hecho cuando se enfrentaba con el poder no se achicaba. A lo que estamos tan acostumbrados hoy, a esa política de ver conveniencias, de transar.

 

  • ¿De negociación…?

 

Germaine: Tenía negociaciones en el buen sentido, formas evangélicas. Decía de modo claro: “No vengo con segundas intenciones”. Tenía una sensibilidad muy de poeta. Nosotras descubrimos su poesía después de tres años de estar con él. Uno lee su poesía y lee su vida, de la manera más sencilla, realmente muy sentida.

 

Emilia: Y una vida muy clara también. Siempre decía que lo podían acusar de cualquier cosa, pero de la honestidad en el manejo de lo político, y en la relación con las mujeres, no. Tenía una gran fortaleza a la hora de jugarse por sus hermanos, por todos los que pasaran momentos dificiles. Cuando llevaron a los curas presos, se jugó totalmente el pellejo. Eran situaciones muy difíciles y en ningún momento lo vimos achicarse.

 

Germaine: Además mantenía sus convicciones, porque sabíamos de las corresponsabilidades que le tocaba asumir. Era muy firme, y de sus convicciones no lo ibas a mover. En algunos momentos ha tenido también sus partes duras. Gracias a Dios, porque a una persona que la describís como la describimos hoy, parece que no es humana.

 

Emilia: Aspectos de ternura, cantidad. Con sus sobrinas, que las traía a casa;  la relación con todas nosotras como comunidad. Nos hizo una poesía, La casa amiga. Verdaderamente fue un amigo.

 

Germaine: Un hermano, y un pastor. Yo pensaba que nunca los obispos podían ser así, pero ahora sé que una iglesia puede ser así.

 

  • Sabemos que Angelelli estuvo en el Concilio Vaticano II, que lo fue haciendo entrar en su vida, en su trabajo pastoral, en su propuesta. ¿Cuáles eran las estrategias, el método para llevar el Concilio a La Rioja?

 

Germaine: Eso está clarísimo, ibas teniendo y sabiendo qué decía. Nos han quedado muchos elementos del Concilio Vaticano: la respuesta a los signos de los tiempos, la apertura a la modernidad, que son elementos muy positivos. Y es muy propio del Documento de San Miguel, que es tan poco conocido.

Emilia: No sé si responde específicamente a lo que vos preguntás, pero nosotras decíamos que tenía una visión muy clara. Hoy ya es común hablar de las dos Argentinas: la Argentina del puerto y la Argentina del interior. Él lo tenía muy claro, para nosotras que íbamos en ese momento del puerto era todo un descubrimiento. Se presentó en La Rioja –y creo que lo vivía así- como un hombre del interior y valorando enormemente el interior. Por ejemplo, esto que leíamos valoraba enormemente la historia de lucha, de esfuerzo, la riqueza y con todo eso pensaba qué historia queremos construir, qué futuro. Como esa frase “del oído al pueblo”, es el oído a la realidad. Decía que no podíamos evangelizar si no partíamos de la realidad, de la realidad de gente pobre y gente que sufre. Es impresionante el sentido de inclusión que tenía. Nadie quedaba afuera, una de las grandes luchas que tenía era integrar en la reflexión para analizar la situación de La Rioja a ateos, marxistas, etc.

Germaine:  Se dirigía a todo hombre de buena voluntad.

Emilia: A todo el que busca la justicia. Desde La Rioja con todo el valor histórico y el valor de ese momento presente, había un mensaje para dar al país y a Latinoamerica. Nosotras nos reíamos, pero él estaba convencido de que se podía dar un mensaje, de que “Se podía vivir de otra manera”, y ser pueblo.

Germaine: El primero de enero, ese día tan famoso en La Rioja, hacía unas homilías larguísimas, y nosotras les decíamos: “Monseñor le está hablando a la gente que está reunida”, pero él daba un mensaje que iba más allá de La Rioja. Es muy interesante leerlo.

Emilia: Una expresión de la iglesia que repetía muchas veces es que es más servidora que dominadora. La iglesia servidora y misionera, parece tan actual.

Germaine: Como lo de Francisco, una teología del ´70, no combativa, si no que cree en los valores del pueblo y en el dinamismo del pueblo. Una teología que piensa que el pueblo no se equivoca, un sentido de pueblo peronista.

Emilia: Y para la coyuntura que estamos viviendo hoy, ayer leíamos una frase suya que dice “Es momento de emprender la marcha, con una nueva confianza aunque hayamos sido burlados”, porque reconocía que ese pueblo había sido burlado, engañado, marginado. Hay que recuperar las fuerzas interiores que tenemos y mirar hacia adelante. Como líneas pastorales y para construir la comunidad. Era realmente un visionario.

Germaine: Creo que no nos dábamos cuenta en ese momento, que todo era nuevo. Se nos escapaba.

  • Una novedad era la dimensión popular desde la que hablaba: ¿Cómo usaba la categoría de pueblo? En ese contexto, ¿Cuál era su significación?

Germaine: En ese momento era pueblo de Dios, pero ese pueblo se hacía verdaderamente pueblo del reino cuando se unían y realizaban las cosas juntos. Había que generar espacios para que se creara ese pueblo. Hoy lo digo, porque lo puedo pensar, en ese momento no me daba cuenta de cómo usaba la palabra pueblo.

Emilia: Impresionante el valor que le daba. Reconocía que el pueblo tenía todas las potencialidades y que lo que teníamos que hacer era ayudar y acompañar esa potencialidad del pueblo. En palabras de hoy era pueblo cuando se empoderaba.

Germaine: Por eso había que tomar mate y ponerse verde; escuchar y escucharlo.

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  • Otra categoría que utiliza además de la de pueblo era la de cultura, ¿Qué significaciones le daba?

Emilia: Valoraba todas las expresiones populares. Incluso el valor que le dio y el contenido que le dio a las expresiones de religiosidad popular, como el Tinkunaco y el Señor de la Peña. Recogió todo lo que hasta ese momento era folklórico, y lo dice, era consciente que iban turistas a verlo y decía “Tenemos que enseñarle que esto no es folklórico, esto viene de una raíz con todo un contenido de comunión, de reconocimiento.” Desentraña lo que aparentemente es una expresión cultural superficial, que San Nicolás se arrodille frente al niño vestido de alcalde y le de las llaves de la ciudad. Le daba un contenido y un reconocimiento muy grandes a toda esa tradición.

Germaine: Encontraba una tradición y le aportaba elementos nuevos, llenaba de sentido cada gesto.

Emilia: Para la fiesta de San Nicolás los que representaban a los indígenas le iban a cantar a San Nicolás, y cantaban en quichua en el atrio del templo. Él les dijo: “No, ¿Cómo en el atrio del templo?” y les dio un lugar de preferencia. También celebrar la misa de Navidad en el barrio más pobre. Una cercanía que tenía mucha profundidad a todas las expresiones culturales de la gente.

Una anécdota nuestra fue que en una primera procesión con la Virgen por el barrio habíamos preparado un guión tratando de dar contenido, y él nos acompañaba. Empezamos a caminar y empezaron las bombas. Nosotras queríamos hacer parar las bombas para dar nuestro mensaje, pero el mensaje era el sentido de fiesta, el encuentro, la alegría. No preparamos más guion. Aprendimos a valorar todo.

Germaine: Aprendimos que la tradición es algo dinámico. No es repetir las cosas sino recrearlas. Monseñor le daba contenido a todo, y así nos ayudó a descubrir por ejemplo el carnaval. Había mucho espacio para hablar y poder expresarse.

Emilia: Notábamos que estaba preocupado por varias situaciones de ese momento de La Rioja. Una de esas preocupaciones era que la gente joven se iba a otras provincias para buscar trabajo. Decía que no podía ser que la juventud se fuera cuando había posibilidades allí. Hoy, ese mensaje que es muy lindo, con todo el problema del desarraigo de los inmigrantes, de los que son echados de sus países. Una palabra de la iglesia frente a eso, y era una preocupación enorme. Se iban a Comodoro Rivadavia a buscar trabajo porque no había nada de trabajo. Eso era una preocupación muy grande, y la corrupción era otra preocupación enorme.

Germaine: Empezó en el año ´72 con la denuncia de la práctica de la usura. Me acuerdo que estábamos muy movilizados en ese momento por un sínodo sobre la justicia que decía que las denuncias había que hacerlas con nombre y apellido. Pero había que ver si era el momento preciso para decirlo. Cuando denunció, lo hizo en una misa radial y ahí todos sabían quién era el denunciado.

  • Ustedes mencionaron el desarraigo de la juventud que iba a buscar trabajo, la usura y la corrupción. ¿Qué otros aspectos de la realidad riojana lo movilizaban e indignaban a Angelelli?

Emilia: Se enfrentó muchísimo con los terratenientes, esa fue una lucha que le valió el martirio. En el ´69, que fue al año siguiente de llegar, tenía ya muchos laicos en su contra, e igual empezó a convocar a toda la gente de buena voluntad y todos los que quisieran a la asamblea con dos preguntas: “¿Iglesia riojana qué dices de ti misma?” y “¿Cuál es tu misión?”.

Germaine: Puso en estado de asamblea a todas las instituciones.

Emilia: Me viene a la memoria un ejemplo de su fortaleza y su firmeza cuando ya la cosa estaba muy fea y tomaron presos a dos curas. Él celebraba la misa en la Catedral. Se hizo la primera parte de la misa, la lectura de la palabra y después dijo que no se podía celebrar la eucaristía en la diócesis, porque había dos hermanos que estaban injustamente presos y la comunión estaba rota. Ese fue un escándalo tremendo, porque un obispo dijo que no iba a celebrar la eucaristía. Hubo cosas muy fuertes, que una a la distancia las dimensiona más que en ese momento.

  • ¿Con esas expresiones uno podría decir que el ministerio pastoral era una forma de militancia?

Germaine: Sí, le llamaba compromiso cristiano.

  • Ustedes hablaban también desde la denuncia. Él como profeta, qué es lo que anunciaba y qué es lo que denunciaba, con su fuerza y con su personalidad. Qué es lo que más le escucharon denunciar y lo que le vieron anunciar.

Emilia: Creo que anunciaba la dignidad de cada persona. Una frase que a los del centro, a los más duros les molestaba tanto, es cuando decía “Todo hombre es mi hermano”, algo así como “La patria es el otro”. Todo lo humano, el valor de lo humano. Todo lo que tocaba la dignidad de la persona y especialmente de los más vulnerables, de los más pobres era algo que no podía callar. Era su escudo el lema “Justicia y Paz”, y sentía que no había traído la paz. Hubo momentos donde sentía un peso muy grande por eso.

  • Contaban recién sobre el compromiso y la militancia. En Angelelli, ¿Cómo se unían la fe y la política, lo pastoral con la militancia, con el compromiso social? Algo que muchas veces está separado ideológicamente.

Emilia: Lo digo con una frase suya: “La iglesia debe proclamar proféticamente lo que posee como propio, que es una visión global del hombre y de la humanidad” y es necesario tener un conocimiento socio-religioso para elaborar líneas pastorales. Esas líneas deben surgir de un conocimiento de la realidad, de las tensiones existentes. Muchas veces hablaba de las preguntas que le preocupaban mucho. En ese momento de efervecencia de la juventud y el compromiso político armado, se cuestionaba cómo responder a tantas preguntas que se hacía la juventud. Eso también lo dice muchas veces: “No sabemos qué decirles, pero necesitan una respuesta y una respuesta desde el evangelio”.

Eso sí: nunca fue violento. Era conciente de que había una juventud que no encontraba caminos pero que el camino no podía ser las armas. En un momento en el que La Rioja era brava.

Germaine: Cuando los tomaban presos él iba a visitarlos, y eso era todo un gesto, porque podés no estar de acuerdo con la forma, y decir “A estos los tomaron por estar en algo armado”, pero iba a visitarlos igual.

Emilia: El compromiso con las cooperativas agrarias, desde una opción fundada en el evangelio. Clarísimo que la tierra es para quien la trabaja y que hay que favorecer todo lo que era distribución de la tierra y trabajo cooperativo. También favoreció la creación del primer sindicato de empleadas domesticas.

Germaine: Acompañaba todo movimiento que fuera por la justicia, por los derechos, por la dignidad, de ahí que apoyara la primera huelga de los empleados públicos.

Emilia: Mucha gente venía a La Rioja para conversar con él. Incluso lo han acusado de que estaba favoreciendo. Recuerdo una foto que le sacaron con los Montoneros atrás.

  • Tenemos algunas preguntas más sobre el legado de Angelelli y Angelelli hoy. Pero antes esta: ¿En qué Jesús creía Angelelli?

Emilia: Creo que era el Jesús encarnado, y especialmente presente en los pobres, liberador de la pobreza, y en el pueblo.

Germaine: En esa frase que es “Con un oído en el pueblo y el otro en el evangelio”, esté sintetizado el Señor vivo, resucitado.

Emilia: Que quiere de pie al hombre y a la mujer.

  • Y hoy, que son tiempos en Argentina de amenaza de derechos, de injusticias para los trabajadores ¿Cómo imaginan un Angelelli presente y comprometido con el aquí y ahora de Argentina?

Emilia: Los medios de comunicación trabajarían para destruirlo. Le inventarían cosas de lo mas horrorosas. Pero creo que denunciaría. No sé cómo se llevaría con sus hermanos obispos, porque eran muy pocos sus amigos. Hoy creo que también le pasaría lo mismo. Se identificaría bastante con los Curas en Opción por los Pobres, acompañándolos en esa línea. No sé en qué diócesis podría estar, pero no se parecería a ninguno de los obispos que conocemos. Acá en Argentina no se parecería a ninguno, como no era componedor.

  • ¿Qué sigue habiendo de novedad en Angelleli hoy? ¿Qué sueño nos inspira para las nuevas generaciones que venimos caminando?

Emilia: Que es posible ser una iglesia-pueblo de Dios. Él mismo decía que su sueño era lograr un grupo de sacerdotes maduros dentro de las limitaciones y debilidades humanas. Un laicado que supere actitudes paternalistas y clericales. Que piensen, que aprendan. Y unas monjas que se integren en una pastoral comprometida. Es decir, que es posible vivir una iglesia que sea pueblo de Dios. Sin clericalismos tan fuertes como los que tenemos, que la gente se sintiera acogida y acompañada pero con una claridad muy grande de que Dios quiere que estén de pie.

Germaine: Yo lo asocio con la pascua judía. Un pueblo que vivió la pascua y trata de vivir, de actualizar esa pascua. Viví una iglesia y no tomé conciencia plena hasta después de su martirio. Simplemente pensé que la iglesia era así. Naturalicé vivir una iglesia que sea comunión, una iglesia que sea pueblo de Dios participativo, corresponsable. Lo viví y ahora no lo vuelvo a vivir, pero es posible. Para mí ha sido una pascua, un paso de liberación.

Emilia: Cuando él nos convocaba, la gente del interior, los curas, las monjas, hacían kilómetros para encontrarnos y siempre era una fiesta, porque sabíamos que la relación que vivíamos y porque estábamos construyendo otro modo.

Germaine: Con todas las discusiones y diferencias que teníamos.

Emilia: Las monjas del Sagrado Corazón que estaban en Famatina, venían un día antes y se quedaban en nuestra casa. Nos juntábamos, nos divertíamos.  Venían también los curas y eran encuentros entre iguales. Pero hubo algo que no lográbamos con él, y es que queríamos formar parte del consejo pastoral, y no aflojó.

Germaine– Nosotras siempre pensábamos que los laicos no tenían la participación que era necesaria y que les corresponde, si no que eran una parte del núcleo presbiteral y entonces nos decía que había que ir por partes para formar ese cuerpo.

  • Para ir terminando. Dos expresiones o ideas-fuerza de Angelelli que interpelen y estén vigentes hoy.

Emilia: Son conocidas, pero con la realidad argentina de hoy: tener “Un oído en el pueblo y otra en el evangelio”, más que necesario; otra es “No teman en meter las manos en el barro”, eso lo tenía claro, no ser puristas en el compromiso; “Hay que seguir andando nomás” porque “No se puede predicar la resignación”. Digo que esas frases fueron opciones y a mí me parecen esclarecedoras para este momento histórico donde se busca tanto acallar o tergiversar la realidad.

Germaine– La de las manos en el barro me parece necesaria y actual. Las voy desentrañando a lo largo del tiempo.

Emilia: Parece mentira haber vivido esa época que quizás sigue inspirando una militancia con esa dimensión de pueblo. Que cuando el pueblo se expresa colectivamente y se empodera es cuando se hace pueblo. Es y se hace.

Germaine: Está y se hace. Sin hacer algo no somos pueblo.

Emilia – En el fondo es lo que Dios quiere es el pueblo. La comunión de todo el pueblo.

  • Gracias por este momento de memoria. También de futuro.

Emilia: Valoramos el pasado y hacemos un parate pero para construir lo que necesitamos hoy. Lo que necesita hoy la historia, lo que nos llama a construir. Monseñor vislumbraba el drama de la patria, pero lo hacía con esperanza. El día de su muerte, algunos se pusieron contentos pero en realidad fue su derrota, porque sigue vivo y vigente.

  • Se me viene a la cabeza esta frase de Francisco “Hay que globalizar la esperanza” y que “Un pueblo que tiene memoria tiene esperanza”.

Emilia: Es verdad, digo que Francisco más allá de ser Bergoglio tiene cosas que se unen a lo de Monseñor.

Germaine: La visión de la realidad, la ideología.

  • Esa parte la tenemos que hacer muy potente y está bueno pensar que hay una continuidad después de 40 años con una de las tradiciones más interesante de nuestro país.

Germaine: La homilía de Bergoglio en los 30 años de Angelelli es muy buena.

Emilia: Muchas gracias por hacernos recordar e imaginar.

 

 Germaine Sánchez


Emilia María Calvo