#PalestinaTanCerca

 

 

ESTACIÓN I: 29 de Noviembre de 1947 la ONU vota
el “Plan de Partición” (resolución 181).

“Aquí permaneceremos
centinelas vigilando nuestra tierra.
Si estamos sedientos,
Exprimiremos las piedras.
Si estamos hambrientos,
Comeremos la tierra.
Pero no nos iremos.
Tenemos un pasado,
Un presente,
Un futuro.
Aquí, estamos en nuestra tierra.
Y es aquí donde nuestras raíces crecerán,
Profundas,
Muy profundas.”
Tawfiq Zayyad

El Reino Unido sometió la cuestión de Palestina a consideración de la Asamblea General casi en el momento del nacimiento de las Naciones Unidas. En el primer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, en abril de 1947, se constituyó una Comisión Especial para Palestina (UNSCOP) compuesta por 11 miembros. La mayoría de los miembros de la Comisión recomendó que Palestina se dividiera en un Estado árabe y un Estado judío con un estatuto internacional especial para la ciudad de Jerusalén, bajo la autoridad administrativa de las Naciones Unidas.
 

El Plan incluía:
✹ La creación de los Estados árabe y judío a más tardar el 1º de octubre de 1948;
✹ La división de Palestina en ocho partes: tres corresponderían al Estado árabe y tres al Estado judío. La séptima, a saber, la ciudad de Jaffa, constituiría un enclave árabe dentro del territorio judío;
✹ La octava parte, a saber, Jerusalén, estaría administrada por el Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas.
El Organismo Judío aceptó la resolución, a pesar de no estar satisfecho con determinados aspectos, como el modo en que se consideraban la emigración judía de Europa y los límites territoriales establecidos para el Estado judío que se proponía. Los árabes palestinos y los Estados árabes no aceptaron el Plan, alegando que infringía las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, en cuya virtud se reconocía el derecho de los pueblos a decidir sobre su propio destino. A este respecto, dijeron que la Asamblea había hecho suyo el Plan en circunstancias indignas de las Naciones Unidas y que los árabes de Palestina se opondrían a cualquier plan de división, segregación o partición de su país o en el que se concediesen derechos y estatutos especiales y preferenciales a una minoría.
Aunque los judíos poseían en forma individual o colectiva solo el 6,5% de las tierras de Palestina, en el Plan de Partición de la ONU, al Estado judío se le otorgo el 56,2% del territorio palestino, y al Estado árabe el 42,9%.

 

 

ESTACIÓN II: Restricciones de libertad de movimiento.

 

Desde 1948 hasta 1966, los palestinos de 1948 que se encontraban en Israel, vivieron bajo la ley militar. Todo movimiento fuera del lugar oficial de residencia, sin importar la razón (salud, familia, trabajo), requería un “permiso especial” concedido por las autoridades militares israelíes. Cualquier palestino o palestina que deambulara o durmiese en cualquier lugar y fuese atrapado fuera de su propia casa en la noche y sin el permiso adecuado, era sometido a una multa y condena en prisión. En estos primeros años de la creación del Estado de Israel, eran frecuentes los registros de casas y las cacerías de refugiados que habían retornado a sus hogares de forma ilegal.

Desde 1972 a 1989 un “permiso general” autorizaba a los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza a entrar a Israel y Jerusalén durante el día y la noche. Sin embargo, se les prohibía pasar la noche ahí (entre la 1am y las 5am). En Junio de 1989 las autoridades israelíes añadieron nuevas restricciones a este “permiso general” y se lo negaron a cualquier individuo que consideraran “un riesgo”.

Los Acuerdos de Oslo perpetuaron este sistema de segregación y restricciones que impedía la libre circulación de bienes y personas. Cada infracción acarreaba una multa económica y una sentencia de prisión. En los Territorios Ocupados desde 1967, las principales carreteras permanecieron bajo control exclusivo israelí, por lo que Israel mantuvo el derecho a permitir o prohibir el acceso y la movilidad a los palestinos aún en su propio territorio.

 

 

ESTACIÓN III: La Nakba (la catástrofe) 1948.

“Mientras que los primeros en huir al inicio del conflicto, pudieron llevar con ellos bienes y valores personales, muchos de los rezagados fueron privados de todo, excepto de las ropas que llevaban puestas, y aparte de sus casas (muchas de las cuales fueron destruidas), perdieron todos sus muebles y bienes, incluso sus herramientas de trabajo.” Conde Folke Bernadotte, mediador de las Naciones Unidad en Palestina.
Poco después del cese del mandato británico y de la retirada efectiva de sus tropas en abril de 1948, se lanzó una ofensiva a gran escala en toda Palestina bajo el Plan D. La “guerra de independencia” sionista estuvo acompañada por la limpieza étnica sistemática de los poblados y pueblos palestinos. La primera guerra de Palestina (desde el 4 de abril de 1948 hasta el 15 de mayo de 1948) fue llevada a cabo por 50.000 soldados de Haganá contra unos 2.500 combatientes palestinos respaldados por unos 4.000 voluntarios árabes. Las masacres de civiles palestinos aumentaron. El 9 de abril de 1948, en Deir Yassin, una villa en las afueras de Jerusalén, entre 100 y 254 palestinos fueron masacrados y los sobrevivientes deportados al otro lado de la línea de demarcación.
En el momento de la declaración del establecimiento del Estado de Israel (14 de mayo de 1948) unos 350.000 palestinos se convirtieron en refugiados, seguidos de otros 500.000 refugiados en los meses siguientes. En un inicio, los habitantes de los poblados y ciudades no se refugiaron lejos, llevaron solo lo esencial para la subsistencia y las llaves de sus casas. Ningún palestino imaginó que dejaba su hogar para siempre. En los pueblos las viviendas fueron ocupadas de inmediato por los nuevos inmigrantes judíos.
Entre 1949 y 1953 el Estado de Israel, desafiando las leyes internacionales, regularizó las expropiaciones al promulgar la Ley de Propietario Ausente (los refugiados son los ausentes), que denegaba a los palestinos que habían huido el derecho a regresar o reclamar la restitución de su propiedad. Paralelamente el Estado de Israel declaró la Ley del Retorno que garantizaba a cada judío en cualquier parte del mundo el derecho a establecerse en Israel.

La Nakba en números

– Entre 750.000 y un millón: El número de palestinos expulsados y refugiados por los paramilitares sionistas, y, posteriormente, por las fuerzas israelíes, durante la creación de Israel en 1947 hasta 1949.

– Entre 250.000 y 350.000: El número de palestinos expulsados de sus hogares por los paramilitares sionistas entre la aprobación del plan de partición de las Naciones Unidas en noviembre de 1947 y la declaración de independencia de Israel el 15 de Mayo de 1948, antes del inicio de la guerra con los Estados árabes vecinos.

– Aproximadamente 7,1 millones: El número de refugiados y desplazados palestinos a partir del año 2009, incluyendo supervivientes de la Nakba y sus descendientes. Ellos se encuentran principalmente en la ocupada Cisjordania y en los países árabes vecinos como Líbano, Jordania y Siria, negaron su derecho legal internacionalmente reconocido de regresar a su tierra por parte de Israel, simplemente porque no son judíos.

– Aproximadamente 150.000: El número de palestinos que permanecieron dentro de lo que se convirtió en las fronteras de Israel en 1948, muchos de ellos desplazados internamente. Estos palestinos (a veces llamados “árabes israelíes”) se les concedió la ciudadanía israelí, pero despojados de la mayor parte de su tierra y se ubicaron bajo la ley marcial hasta 1966. Hoy en día, hay aproximadamente 1,6 millones de ciudadanos palestinos de Israel, que viven como ciudadanos de segunda clase en su propia tierra, sujetos a más de 50 leyes que discriminan contra de ellos porque no son judíos.

– Al menos dos docenas: El número de masacres a civiles palestinos realizadas por las fuerzas israelíes y sionistas, que desempeñó un papel crucial en la estimulación de la masiva huida de palestinos de sus hogares.

– Aproximadamente 100: El número de civiles palestinos, entre ellos mujeres y niños, asesinados en la localidad de Deir Yassin el 9 de abril de 1948, por miembros del Irgún y Stern Gang, organizaciones terroristas sionistas pre-estatales encabezados por los futuros primeros ministros de Israel Menachem Begin y Isaac Shamir, respectivamente.

– Más de 400: El número de ciudades y pueblos destruidos sistemáticamente por las fuerzas israelíes o repoblados con judíos entre 1948 y 1950. La mayoría de los centros de población palestina, incluyendo casas, negocios, lugares de culto y vibrantes centros urbanos palestinos, fueron demolidas para impedir el regreso de sus propietarios palestinos, ahora refugiados fuera de las fronteras previas a 1967 de Israel, o internamente desplazadas en el interior de ellos. (Pinchar aquí para ver el mapa interactivo de los centros de población palestinos destruidos durante la creación de Israel.)

– Aproximadamente 4.244.776: El número de acres de tierra palestina expropiadas por Israel durante e inmediatamente después de su creación en 1948.

– Entre 100 y 200 mil millones: Se estima que es la pérdida monetaria total de los palestinos desposeídos durante la creación de Israel, en dólares corrientes.

Fuente: Quick Facts: The Palestinian Nakba

 

 

ESTACIÓN IV: La Intifada (revuelta de las piedras) 1987-1993
“Por la palma de mis manos, ha corrido mi sangre.
Nunca he bajado mi bandera a media asta.
He conservado la hierba verde.
Sobre la tumba de mis ancestros,
te llamo…” Tawfid Zayyad.

El detonante de que el pueblo palestino se levantara contra las autoridades israelíes se relaciona a la muerte de cuatro trabajadores palestinos por parte de un vehículo militar israelí. Los palestinos del campo de refugiados de Jabalya, en Gaza, organizaron una manifestación para condenar el ataque, en la que murieron cuatro palestinos asesinados por el ejército israelí. Esto provocó la indignación de todo el pueblo palestino, que comenzó con el levantamiento.
Contra lo que el gobierno israelí denominó “subversión”, Isaac Rabin como ministro de defensa, luego como primer ministro del gobierno de coalición aplicó una política llamada “fuerza, poder y explosiones” o la politicia de “huesos rotos”. Se declaró un estado de sitio, que dejaba las manos libres a los poderes de la ocupación para aplicar la ley militar por la fuerza en Cisjordania y Gaza. Aumentaron los toques de queda. 10.000 palestinos fueron encarcelados y torturados, incluso niños. Las casas de los militantes fueron demolidas bajo la excusa de represalia. Unos 1400 civiles palestinos fueron asesinados y decenas de miles heridos. La represión abarcó todas las esferas de la vida: el cierre de escuelas, universidades, clínicas y hospitales.

La represión en números:
• 1400 palestinos asesinados (362 niños).
• 489 deportados.
• 18.211 encarcelados.
• 185.000 árboles arrancados o cortados.
• 41.000 hectáreas de tierras confiscadas.

ESTACIÓN V: Mujeres israelíes por los derechos humanos
y contra la ocupación.

MachsomWatch es una organización de mujeres israelíes voluntarias, pacifistas de todos los sectores de la sociedad que se oponen a la ocupación israelí en el área conocida como “West Bank” (Cisjordania), se oponen a la confiscación de sus territorios y a la violación de sus derechos humanos por parte del ejército israelí. Apoyan y defienden el derecho de los palestinos de circular libremente en su tierra y se oponen a los “checkpoints” (puestos de control) que restringen su derecho a circular.
Desde el 2001 que observan y reportan todos los días la ocupación israelí en tierra palestina, principalmente la situación que se vive en los “checkpoints”. Documentan lo que observan y los testimonios de los palestinos que sufren el maltrato y la humillación del ejército israelí.

“Un niño de 10 años no tenía permiso para pasar, pero lo dejaron porque estaba muy grave de salud y debía ir al hospital. Su padre no tenía permiso y no lo dejaron pasar. El niño fue tomado bajo el cuidado de una familia desconocida que si tenía permiso y pudo pasar el checkpoint.”
https://machsomwatch.org/

 

 

ESTACIÓN VI: Una economía (des)-estructurada
por la ocupación militar.

La integración desigual.
Tras la guerra de los 6 días (junio 1967) y la toma del control de Cisjordania y de la Banda de Gaza, Israel gobierna los territorios palestinos ocupados por medio de órdenes militares. Es significativo señalar que más del 50% de las órdenes militares emitidas en el período 1967-1993 lo son en relación directa con las cuestiones económicas.
Esta comunicación no tiene evidentemente por objeto entrar en el detalle de estas órdenes, sino más bien analizar sus tendencias de fondo y su implicación en cuanto a las evoluciones de la economía palestina durante el período 1967-Oslo.
La tendencia general es la de una integración desigual de la economía palestina a la economía israelí. “Integración desigual” significa aquí que no ha habido fusión entre las dos economías o absorción de la economía palestina por la economía israelí. Se asiste a un proceso de toma de control/reconfiguración, en una relación de subordinación de la economía palestina a la economía israelí.
Es así, por ejemplo, como por las órdenes número 10,11 y 12 Israel hace ilegales todos los acuerdos previamente existentes en cuanto a las importaciones y exportaciones hacia y desde los territorios palestinos, obligando no solo a los comerciantes sino también a los negociantes en materias primas a importar productos israelíes, lo que tiene repercusiones al nivel del conjunto del sector industrial, convirtiéndose todo el mundo en dependiente de las producciones o de las autorizaciones israelíes (entre el 90% y el 95% de las importaciones según los años).
Gracias a este dominio directo sobre las estructuras económicas palestinas, Israel va a poder acelerar la especialización de su industria en los sectores punta (electrónica, informática, tecnologías militares), sectores que miran al futuro y con fuerte valor añadido, a la vez que “favorece” el desarrollo, en los territorios ocupados, de producciones con débil valor añadido y poco modernas.
Se asiste así, en sectores como la industria textil o la producción de calzados, a la puesta en pie de redes de subcontratación en los territorios palestinos, con industriales israelíes que transfieren allí su producción antes de revenderla con la etiqueta de “made in Israel”. Israel se previene además del desarrollo de una economía que le haría la competencia en los territorios palestinos, impidiendo la puesta en pie de una industria moderna y reduciendo considerablemente la producción agrícola mediante las confiscaciones de tierras. Es así como en 1990 la producción industrial representa a penas el 8% del PIB palestino (contra el 25% en Jordania) y que el tamaño medio de una empresa palestina es de 4 asalariados (es decir, la misma cifra que en 1927).
Esta política va a obligar a centenares de miles de palestinos a buscar trabajo “en otra parte”, en primer lugar en los países petroleros, luego en el propio Israel. Entre 1970 y 1990 la fuerza de trabajo aumenta un 64%, mientras que los empleos en el interior de los territorios ocupados solo aumentan el 28%. A comienzo de los años 1990, cerca de la mitad de la mano de obra trabaja en el exterior.

El modelo del des-desarrollo.
De forma más modelizada, se desprenden 4 grandes tendencias, modelo que tomo en gran medida del economista palestino Adel Samara:
-una economía totalmente periferizada, que tiene por único centro el estado de Israel. Las ciudades palestinas están en una relación de dependencia económica directa con Israel, y no constituyen siquiera un “centro” para los pueblos de los alrededores, ellos también en una relación de subordinación directa.
– una economía que no domina sus prioridades en términos de inversión y de desarrollo. Estando toda inversión y proyecto de desarrollo sometido a la aprobación israelí, se inscribe forzosamente en el marco de la integración desigual. La mayor parte de las inversiones se efectuarán pues lógicamente en el terreno de la construcción, terreno que apenas puede cambiar de forma importante los “equilibrios” económicos.
– una economía en la que los capitales son presionados para que se vayan: en 1967 Israel cierra todos los bancos y los reemplaza progresivamente por bancos comerciales israelíes. Poco convencidos de confiar su dinero a bancos israelíes, los palestinos han tenido tendencia a colocar su dinero en el extranjero, lo que ha contribuido a ralentizar el desarrollo económico, igual que la ausencia de todo sistema de crédito.
– En fin, una economía cautiva de la economía israelí, tanto desde el punto de vista de las importaciones como de las exportaciones: los productores y comerciantes se han adaptado a las necesidades de la economía israelí; los exportadores y los importadores han perdido la posibilidad de importar o de exportar directamente desde o hacia otros países en condiciones más ventajosas.
Esta integración desigual se concreta en un proceso que Sarah Roy caracteriza como “des-desarrollo”, a distinguir del subdesarrollo, en el que las condiciones de posibilidad de un desarrollo económico, aunque sea subordinado, existen. El des-desarrollo mina, estructuralmente, las bases mismas de todo desarrollo económico real. El aumento de la producción y del nivel de vida en los territorios palestinos, consecutiva a la ocupación de 1967, no se ha podido y no podía, por las razones estructurales enunciadas más arriba, transformarse cualitativamente en desarrollo económico global. El des-desarrollo impide la emergencia de un sistema económico palestino.
http://www.juliensalingue.fr/article-las-dinamicas-economicas-en-los-territorios-palestinos-1967-2009-integracion-desigual-desarrollo-y-economia-casino-60825950.html

Ingresos fiscales: el Protocolo de París (1994) sobre el tema de las relaciones económicas, obligó a los palestinos a cooperar con Israel en asuntos de aduanas e impuestos, en principio para garantizar la libertad de movimiento del capital y los productos. Israel fija las tasas de impuestos y debe pagar a la Autoridad Palestina el IVA y los aranceles aduaneros de los impuestos transportados a Cisjordania y la Franja de Gaza. En 1998, los impuestos representaron el 60% de los ingresos de la AP. En ese sentido, el control israelí sobre los aranceles aduaneros funciona como un medio de presión sobre la AP. Israel se niega periódicamente a pagar impuestos que debe a la AP. La dependencia de Israel es grande, de hecho el 90% de las importaciones y exportaciones palestinas son con Israel. Los frecuentes cercos o cierres totales impuestos en los Territorios Ocupados palestinos traen consecuencias desastrosas para la economía palestina.

Trabajadores palestinos en Israel: las restricciones sobre el desarrollo económico independiente han provocado que una elevada proporción de trabajadores palestinos busquen trabajo en Israel, que así se beneficia de esta mano de obra barata y se apoya en esto para ejercer presión. Antes de la primera Intifada Israel empleaba 180.000 trabajadores palestinos cada día. Desde el comienzo de la segunda Intifada, 110.000 trabajadores palestinos perdieron inmediatamente sus empleos ya que se les prohibió la entrada al Estado de Israel.

 

 

ESTACIÓN VII: La Naska (la tragedia) 1967 (la guerra de
los seis días).

En Junio de 1967 el Estado de Israel desató una nueva guerra al realizar un ataque sorpresa contra Egipto, Jordania y Siria, y ocupó Cisjordania, Gaza, el Sinaí y las Alturas del Golán. Más de 300.00 palestinos se convirtieron en exiliados, un tercio de los cuales ya eran refugiados desde 1948. Una brutal represión cayó sobre Gaza y Cisjordania.
En respuesta a esta nueva ocupación en Noviembre de 1967 la ONU aprobó la Resolución 242, un vago documento que no especificaba de cuales territorios debía separarse Israel, no fijaba una fecha límite para la retirada, y aceptaba implícitamente como fronteras las líneas de armisticio de la guerra de 1948. Israel finalizó la guerra de los Seis Días habiendo aumentado su territorio considerablemente, con la incorporación de los Altos del Golán, Cisjordania (incluyendo Jerusalén Oriental), la Franja de Gaza y la península del Sinaí.
La derrota de los ejércitos árabes provocó un acontecimiento sin precedentes: la resistencia de grupos palestinos asumió la guerra de liberación nacional. Ellos rechazaron en la masa la Resolución 242

 

 

ESTACIÓN VIII: La Matanza de Hebrón. 25 de Febrero 1994.

Este trágico suceso se produce el Sábado 25 de febrero de 1994 – la fiesta del Purim de los judíos- cuando el médico y colono de origen norteamericano (Brooklyn-New York) el Dr. Baruch Goldstein, residente en el moderno y lujoso asentamiento de Kiryat Arba de 8000 habitantes, -construido sobre el barrio palestino de Yabal Yohar- y miembro de las Liga de la Defensa Judía cometió la infame masacre de la mezquita de Ibrahim. Ese día el fanático sionista ultra-ortodoxo se levantó bien temprano y tras vestirse con su uniforme de capitán del Tazhal tomó una ametralladora Galil y varias granadas de fragmentación y apresurado se dirigió al Machpela con la intención de “exterminar a los gentiles que mancillaban la Cueva de los Patriarcas” – según el léxico utilizado por los miembros del partido fundamentalista Kach al que él pertenecía. Además Goldstein había jurado vengar la memoria de su mentor el rabino racista y xenófobo Meir Kahane quien fuera asesinado en 1990 en Manhattan, New York, a manos de un radical islámico.
Así que sin pensarlo dos veces y sin que nadie se lo impidiera -a pesar de que allí existe como hemos hecho referencia un checkpoint controlado por los militares israelíes -que misteriosamente desaparecieron en ese preciso instante- entró a la mezquita y sin mediar palabra alguna comenzó a disparar su ametralladora Galil y a lanzar granadas. Lo que provocó una pavorosa carnicería entre los fieles que en ese instante rezaban el salat al Fajr. Por la espalda cobardemente fue fusilando a la mayoría de sus víctimas (en el argot ultra-ortodoxo “terroristas”) cuyo balance final dejó un saldo de 29 muertos y más de 120 heridos.
En el momento en que a Goldstein se le agotaron los cargadores de munición los sobrevivientes se le echaron encima matándolo a patadas y puñetazos.
A Goldstein podríamos definirlo como el típico colono judío psicótico de tendencia ultra- ortodoxa y ultra-nacionalistas –como otros tantos miles de judíos norteamericanos que hicieron aliyá en Israel- En su locura mesiánica se creía la mano ejecutora de Adonai. Ellos que esperan la pronta venida del mesías dicen que es imprescindible liberar todos los santos lugares de los “herejes extranjeros” (los palestinos) que ensucian la “Tierra Prometida”.
Los soldados hebreos recogieron el cuerpo completamente despedazado de Goldstein y lo llevaron al asentamiento de Kiryat Arba para entregárselo a sus familiares. Al otro día se celebraron las exequias siguiendo los rituales talmúdicos al que asistieron cientos de colonos ultra-ortodoxos que lo aclamaron como a un verdadero héroe.
En su tumba se colocó una lápida que reza “Aquí yace El venerado Dr. Baruch Kapel Goldstein, Hijo de Israel. Dio su alma por amor al pueblo de Israel, su Torá y su Tierra. ‘Sus manos están limpias y su corazón es puro’ (Salmos 24:4)… Fue asesinado por la Santidad de Dios, el 14 del adar, Purim, el año 5754”. Hoy su mausoleo es un sitio de peregrinación de los judíos ultra-ortodoxos que lo consideran un mártir del sionismo. El más santo de todos los mártires de la Shoah. ¡Torá, guerra y colonización! Es la consigna del líder espiritual el rabino Kook que cuenta con infinidad de incondicionales.

 

 

ESTACIÓN IX: El muro del Apartheid

 

La ruta del muro en Cisjordania ha sido revisada varias veces. La ruta actual fue aprobada por el gabinete israelí en abril de 2006, una vez completado la longitud total del muro será de 723km; 409km se construyeron para finales de 2007. Israel plantea que el muro se construye por razones de seguridad, pero las “nuevas” rutas recorren dos veces la longitud de la “frontera” de1967, lo que hace que sea mucho más difícil y costoso patrullar.
El muro de concreto, con torres de vigías en Belen, Qalqiliya, zonas de Tulkarem y la envoltura de Jerusalén tiene 9 metros de altura. En cualquier parte hay una cerca con una zona intermedia de 30 a 100 metros que incluye rejas eléctricas, cámaras, caminos de patrullas militares, alambre de púas, aumentando el control y estrangulamiento sobre el pueblo palestino.
Los palestinos que sufren desde la perdida de la tierra hasta los asentamientos masivos, las carreteras solo para israelíes y la expansión militar, han sido progresivamente privados de libertad de movimiento, empleo, tierra cultivable, cientos de miles de olivos arrancados, agua, carreteras, acceso a las instalaciones de salud y educativas, mercados, vínculos familiares y sitios religiosos.
A pesar de las imprecisas afirmaciones israelíes de que la nueva ruta del muro “solo” recorre el 7% u 8% de Cisjordania, el muro y el plan de expansión de asentamientos posibilitara el control israelí del 46% de la Cisjordania ocupada.

“LA HAYA.- La decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya de declarar ilegal el Muro que Israel construye en Cisjordania no ha sido bien recibida por el Gobierno de Ariel Sharon. El Ejecutivo israelí cree que este dictamen “ignora el terrorismo palestino” ya que, según ha manifestado, “después de que fuera erigida la barrera, la cantidad de víctimas ha disminuido de forma sustancial”.

La Corte considera que Israel “tiene la obligación de acabar con sus violaciones del Derecho Internacional, paralizando la construcción del muro construido en el territorio palestino ocupado, incluido el tramo en y en torno a Jerusalén este”.
Insta a Israel a devolver tierras y otras propiedades e inmuebles a “todos los palestinos que hayan sufrido cualquier forma de daño material como consecuencia de la construcción del muro”.
La Corte considera que la construcción del muro viola la Convención de Ginebra de 1949, que defiende los derechos de los ciudadanos civiles en tiempos de guerra, y que tal Convención es aplicable en el conflicto entre Israel y Palestina.
Los derechos de los que se priva a los palestinos son, según la sentencia, “autoderminación, trabajo, asistencia, salud, protección, educación y libertad de movimiento”.
La decisión de la Corte tiene carácter meramente consultivo y no es vinculante, por lo que su contenido no será una orden sino una mera recomendación. Sin embargo, el Tribunal de La Haya considera que son la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU quienes “tienen que considerar” qué “acciones futuras se requieren para poner fin a la situación ilegal resultante de la construcción del muro”.
La Corte aconseja a la ONU que “intensifique sus esfuerzos” para acabar con el conflicto entre Israel y los palestinos, que “supone una amenaza para la paz y la seguridad internacional”. La Corte defendió además sus competencias para pronunciarse sobre el muro de Cisjordania, lo cual fue rebatido por escrito, el pasado febrero, por Israel y otros países como Rusia, Estados Unidos y Canadá.
El fallo, que lleva por título “Implicaciones legales de la construcción de la barrera en tierras palestinas ocupadas”, se refiere solamente al tramo del muro que está construido en territorio palestino y no israelí, de acuerdo con la división entre los dos Estados, conocida como “Línea Verde”.”
http://www.elmundo.es/elmundo/2004/07/09/internacional/1089385216.html

 

 

 

ESTACIÓN X: Los asentamientos judíos.

Israel “conquistó” territorio palestino en la Guerra de los Seis Días en 1967. Parte de ese territorio es Cisjordania y la Franja de Gaza, donde Israel comenzó construyendo pequeñas colonias, pero fue extendiéndose por territorio palestino ocupado.

– En la actualidad hay más de 200 asentamientos ilegales y algunos de ellos son grandes ciudades. En total cuentan con una población de más de 600 mil colonos.

– Algunos colonos israelíes se han instalado en territorios palestinos porque las viviendas son más baratas y el gobierno los insta a tomar ciudades como Jerusalén del Este. Para otros judíos, los más religiosos, consideran una promesa divina vivir en territorios bíblicos como Judea y Samaria.

– Los asentamientos han sido respaldados por todos los gobiernos israelíes desde 1967, pero son considerados ilegales por el derecho internacional debido a la violación de la Convención de Ginebra.

– El Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la Cruz Roja han rechazado los asentamientos, pues acarrean al pueblo palestino desplazamientos forzados, divisiones y fragmentación de la tierra.

Los asentamientos tienen una mezcla de arquitectura militar y civil, cumplen una doble función de defensa y ataque. Por lo general se construyen en círculos concéntricos sobre las colinas, su posición les garantiza el control territorial y militar de las áreas circundantes.
Gush Etzion es el nombre de un gran bloque de asentamientos de 17 áreas urbanizadas, originalmente separadas, al sur y al oeste de Belén. Los asentamientos de Beitar Ilit y Efrata actúan como barreras para impedir cualquier continuidad entre las ciudades palestinas de Belén y Hebrón. Gush Etzion, con más de 400.00 habitantes judíos, se encuentra en proceso de ser anexada a “la Gran Jerusalén”. Su integración al anillo exterior de los asentamientos reafirma el carácter judío de una entidad llamada “Jerusalén Unificado” en un territorio tan extenso como sea posible, en medio de las áreas autónomas administradas por los palestinos que constituyen enclaves aislados entre sí en su propio territorio. El bloque custodia, para uso y control israelí, el recurso altamente estratégico de la Montaña Acuífera de Gush Etzion.

El Instituto de Investigación Aplicada Jerusalén (ARIJ, por sus siglas en inglés) señala, en el mencionado estudio, que el territorio palestino anexionado por los asentamientos israelíes ha pasado de 69 km2 en 1990 a 194,7 km2 en 2012. El número de colonos israelíes ha pasado de 240.000 a 693.000 en el mismo periodo de tiempo, lo que representa un incremento del 189 por ciento.
La práctica de los asentamientos ha demostrado ser un modo particularmente efectivo para estrechar el cerco sobre la población palestina. Poblados en su mayor parte por judíos de origen norteamericano y francés, muchos son semilleros fundamentalistas y sionistas.

 

ESTACIÓN XI: La Intifada al-Aqsa.

El 27 de Septiembre de 2000, en pleno debate sobre el futuro de Jerusalén durante la cumbre de Camp David, el entonces líder de la oposición israelí, Ariel Sharón, visitó la zona exterior del recinto de la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa (Jerusalén), con el permiso del jefe de la seguridad israelí en Cisjordania. Esto desencadenó el inicio de un nuevo levantamiento palestino contra la ocupación israelí. De inmediato el primer ministro Ehud Barak ordenó una brutal represión militar contra los manifestantes civiles palestinos, entre los que se incluían palestinos que eran ciudadanos israelíes. En pocos días decenas de palestinos de todas las edades fueron heridos o asesinados.
Nombrada en alusión a la visita de Sharon y al baño de sangre que la acompañó, la Intifada al-Aqsa, más allá de la provocación de Sharon, fue una expresión del rechazo palestino a los acuerdos de Camp David II, que intentaron imponer una solución política que ignoraba los derechos elementales de los palestinos. Este levantamiento fue también una respuesta a ocho años de “proceso de paz” durante los cuales se establecieron las colonias israelíes que afirmaban de facto la soberanía israelí sobre territorio palestino ocupado desde 1967.

 

 

ESTACIÓN XII: Refugiados palestinos.

“Soy de Jaffa, antes de 1948 era el puerto más grande de Palestina. Era un niño en 1948, pero te contaré lo que mi padre me contó. Él partió con la esperanza de volver pronto a su pueblo. Tenía gallinas, y cuando se marchó las encerró y les dejo suficiente comida para siete días. Pensaba que pronto estaría de vuelta… después de 1967 regresé a mi poblado, habían construido una base militar. Traje un poco de tierra de mi poblado y se la di a mis hijos para que permanecieran ligados a ella.” Jaled, refugiado en el campamento de Yenín.

La mayoría de los palestinos son refugiados. En los Territorios Ocupados en 1967 y en los países colindantes la Agencia de Naciones Unidas para la ayuda de los Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente (UNRWA) registró más de 4.700.000 de refugiados en 2010, lo que constituye la mayor población de refugiados del mundo. De ellos más del 29% vive en 59 campamentos dispersos por Medio Oriente.
LA UNRWA proporciona educación, atención sanitaria, ayuda humanitaria y servicios sociales a personas que reúnen los requisitos exigidos para la condición de refugiado y se hallan entre los 4.082.300 refugiados palestinos registrados, en sus cinco áreas de actuación: Jordania, Líbano, Siria, Cisjordania y la Franja de Gaza. La UNRWA ha proporcionado asimismo ayuda urgente a los refugiados palestinos y sus vecinos en numerosas ocasiones a lo largo de sus 50 años de actividad. Durante el largo conflicto civil de Líbano de los años 70 y la invasión de este país por parte de Israel en 1982, la UNRWA proporcionó reiteradamente vivienda, atención sanitaria y alimentación a miles de refugiados sin casa que habían huido a consecuencia de estos sucesos. Durante la primera intifada (1987-1993) en Cisjordania y la Franja de Gaza, la agencia proporcionó atención médica urgente a los heridos -así como comida- a los refugiados y la población huida de ambas áreas. Desde septiembre de 2000, la UNRWA ha proporcionado ayuda urgente a miles de refugiados afectados por el continuado conflicto en Cisjordania y Gaza.

La agencia, inicialmente considerada como una organización de carácter temporal, ha desarrollado y acomodado gradualmente sus programas para responder a las cambiantes necesidades de los refugiados. Actualmente, la UNRWA es el principal proveedor de servicios básicos en materia de educación, atención sanitaria, ayuda humanitaria y servicios sociales. Sin embargo, su mandato es limitado: no se extiende más allá de la ayuda humanitaria imprescindible; no puede dotar de representación a los refugiados ni ofrecer la protección jurídica esencial que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ofrece al resto de poblaciones refugiadas. La organización política de los campos, a cargo de movimientos de resistencia popular de mediados de los 60- Fatah, el Frente Popular, el Frente Democrático, etcétera-, brotó como consecuencia de la desesperación general por estos fracasos; y, aunque los palestinos tenían ocasión de oír todos los años que la comunidad internacional y los estados árabes insistían en el derecho de retorno de los refugiados, nada se hizo al respecto. Durante los años 60, 70 y 80, el movimiento palestino actuó de hecho bajo variadas formas en los campos: organizando en ellos sindicatos y hospitales, creando fábricas y empleo y coordinando y colaborando con otros movimientos de liberación nacional, tales como SWAPO y la ANC, así como con instituciones y organismos internacionales.

 

 

ESTACIÓN XIII: la Franja de Gaza.

“Si, podemos morir, pero erradicaremos la muerte de nuestra tierra.
Si, podemos morir, pero arrancaremos de raíz la opresión de nuestra tierra.”
Mo’in Bsesso, nacido en Gaza.

Más de tres cuartos de la población de Gaza son refugiados, la mayoría proveniente de poblados situados a menos de 50km kilómetros de distancia, pero el acceso a sus lugares de origen está cerrado por alambres electrificados por tres lados, y por el Mar Mediterráneo, controlado por el ejército israelí.
El principal problema que condiciona la vida de los palestinos en la Franja de Gaza es la dificultad de acceder y salir de ella por culpa del bloqueo impuesto por Israel desde 2007. Solo hay dos lugares por donde se puede entrar a la Franja de Gaza, Erez o Rafah. Las importaciones a Gaza no están permitidas por via aérea, marítima o a través del paso Rafah, los bienes llegan primero a Israel, son inspeccionados y luego pueden ser introducidos a la Franja de Gaza a través del paso de Karni, ya que los otros dos pasos destinados a este propósito están totalmente bajo control israelí. Todas las importaciones y casi todas las exportaciones pasan a través de Karni, cuando el paso está cerrado o funciona parcialmente, la pequeña y dependiente economía de Gaza queda estrangulada. Luego de que Hamas asumiera el control de Gaza en junio de 2007, Israel restringió severamente el envió de bienes vitales y el paso Karni se cerró durante casi un año.
El 27 de diciembre de 2008, pocas semanas antes de la toma de posesión del presidente estadounidense Barack Obama y con las elecciones israelíes por delante, las Fuerzas de Ocupación Israelies lanzaron un ataque brutal contra la Franja de Gaza, sin precedente en cuanto a su potencia armamentística y alcance. Durante 23 días Gaza fue bombardeada sin pausa desde el aire, tierra y mar y recibió miles de toneladas de munición, incluyendo misiles de 155mm que contenían fosforo blanco, uranio empobrecido y DIME.
1350 palestinos fueron asesinados, un tercio de ellos eran niños/as, y el ataque dejó también cerca de 5.000 heridos.

 

 

ESTACIÓN XIV: la detención de niños palestinos.

En los últimos tres años, un promedio anual de 700 menores de edad palestinos fueron detenidos por los ocupantes en Jerusalén Oriental, bajo cargos de lanzar piedras o incitar a la violencia en las redes sociales.
Varios de esos casos dispararon las preocupaciones por los abusos cometidos por las fuerzas israelíes durante el arresto, el traslado o la interrogación de los niños, advirtió.
Para la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), no menos inquietantes son los cambios en la legislación de Israel, dirigidos a endurecer las sentencias para los niños acusados de lanzar piedras, incluyendo algunos de hasta 12 años.
Desde 2013, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dialoga con las autoridades ocupantes sobre los derechos de los menores de edad palestinos sometidos a detención militar.
En su boletín humanitario, la OCHA refleja ejemplos de niños palestinos detenidos por Israel en los últimos años, entre ellos Suhaib al Awar, quien con 14 años fue arrestado en marzo de 2012 señalado de incitar a la violencia y lanzar piedras.
Suhaib narró que estuvo cinco días encerrado en aislamiento, período en el que sus captores lo interrogaron hasta siete horas diarias, con maltrato físico y amenazas incluidos, antes de enviarlo a casa con arresto domiciliario por 12 meses.

 

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